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Decobloggers, influencers, creadoras de contenido digital y una explosión de cuentas en instagram que invitan a transformar la casa. Esta es la historia de Sofía Saraví O’Keefe, más conocida como @decolookbook

Hace unos años las conocidas casas de revista dejaron de estar impresas en papel para colonizar las redes sociales. En los comienzos de esta nueva era llegó la selfie y al poco tiempo, la foto al living, a la cocina, el escritorio y hasta al baño. 

En el 2014 Sofía Saraví O’Keefe renunció a su trabajo en una agencia donde trabajaba como publicitaria. Según relata, gastaba entre 3 y 4 horas de viaje diario hasta que un día decidió que no quería más eso y comenzó a trabajar en publicidad con cosas más chicas.

El tiempo libre vino de la mano con la decisión de elegir un hobbie:  “Entre las opciones que barajé, como estaba construyendo mi casa, decidí irme por el lado de la decoración”, cuenta. “Tenía que tomar decisiones para mi casa y no sabía cómo tomarlas, no encontraba alguien que me diera las respuestas”.

Un hogar en construcción fue el puntapié para indagar y averiguar del mundo de la decoración, el diseño y la construcción. El conocimiento ganado se transformó en contenido que empezó a compartir en su cuenta de instagram que hoy tiene más de 300 mil seguidores: @decolookbook

Allí publica los resultados de sus asesorías, cambios posibles con pocos elementos, ideas para cada uno de los ambientes, desde centros de mesa, respaldos de cama, hasta cómo ocultar cables de la televisión y qué colores conviene elegir según el caso. Cómo tener espacios más iluminados, la organización de los elementos y una galería de fotos de antes y después increíbles.  

“El camino para construir la comunidad fue largo”, reflexiona y agrega “Creo que es el resultado de tres factores: el trabajo duro, otro poco de suerte y un poco el momento”. En ese entonces, reinaban las cuentas de moda y looks, pero eran incipientes las que tenían una vidriera de casas y muebles.

Ser decoradora

Hogares tipo “Pinterest”, la abundancia del blanco y la línea de muebles que se repite en cada foto de las redes sociales. Saraví O’Keefe asegura que la gran queja de hoy en día es que “todas las casas son iguales”, sin embargo, según explica, eso sucede porque hoy hay muchas casas que se muestran. La decoración y elección de muebles dejó de estar en las cuatro paredes para volverse algo instagrammeable, más hoy en día cuando el fondo de los hogares es parte de las videollamadas diarias. “Hace 20 años todos tenían muebles de algarrobo y no pasaba nada porque no se mostraban”, señala. 

El punto de partida de su trabajo suele ser una base neutra, que después comienza a diferenciarse a partir de los indicadores que extrae de las personas para las que trabaja. “La mayoría de las personas quiere tener una casa acogedora, cozy”, sostiene. Por eso, para entender el estilo diferenciado de cada familia consulta por los hobbies, por lo que hicieron, lo que van a hacer, lo que les gusta y la dinámica del día a día. 

Además, menciona como punto fundamental preguntarse qué se quiere sentir en la casa y cuenta por ejemplo, que le gusta mucho inspirarse en viajes, entonces la casa puede ser “más cosmopolita, más playera, más montañosa”. 

“El rol de ser decoradora me fascina, pero tiene ese limite de dónde termino yo y dónde empieza el cliente porque la casa no es mía”, revela. A su vez, postula que es necesario encontrar un equilibrio y ser capaz de ponerse en los pies del cliente. 

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El año del hogar

La pandemia impactó de manera evidente en la reconfiguración del hogar. Se dispararon las remodelaciones e Instagram se llenó de fotos de antes y después. Las largas jornadas habitando el mismo espacio, en familia y con distintas actividades invitó a repensar el orden y la estética de los espacios. Hay quienes aprovecharon para pintar y aquellos que se encontraron con la necesidad de adaptar ambientes y transformarlos en oficinas.  “2020 fue un gran año para el hogar”, afirma Saraví O’Keefe, que destaca que durante el año pasado “nos dimos cuenta que nuestra casa es un refugio”. 

La decoradora y publicista confirma que aumentaron las consultas: “La  gente empezó a buscar una casa multiuso, que los espacios tengan más de un uso y una solución, cosas más prácticas, menos limpieza”.

A su vez, reflexiona la forma en la que aprendimos a convivir con lo que se tiene y sobre todo con lo que se puede. En ese punto, destaca particularmente el caso de las mujeres, en los que fue necesario poner un límite a la hora de hacer todas las actividades laborales, ocuparse de los hijos y además tener la casa ordenada. En su cuenta no solo habla de decoración sino del concepto de hogar en su totalidad. Es por eso que también enfatiza: “Aprendimos a disfrutar de nuestra familia”.

Algunas de las tendencias que destacan van en sintonía con la practicidad  y la facilidad que se empezó a buscar a partir de la situación excepcional que estamos viviendo. Una de ellas es la implementación de materiales de fácil limpieza como por ejemplo, fundas de tusor que son lavables o cortinas de gasa pañalera.

Proyectos

El trabajo de estos años y la fuerza de su comunidad lograda con respuestas a diario y contenido de valor culminaron con un curso en Domestika, la plataforma de cursos y capacitaciones con alcance mundial. “El curso es hasta el día de hoy un orgullo”, afirma emocionada. “Lo hacen personas de todo el mundo, desde Colombia hasta Rusia o Sudáfrica”, comenta. La posibilidad del subtitulado abrió las puertas para que cualquier persona pueda acceder al curso de “Conceptos básicos para la decoración low cost del hogar”. Aborda el estilo, el color, muebles, textiles, plantas e iluminación entre otros temas y el proyecto final consiste en la redecoración del ambiente de la casa que cada uno desee. Por él ya pasaron más de diez mil alumnos. 

También, hace solo más de un mes abrió Lark Decoración un local en City Bell, lugar en el que vive actualmente, donde bajo la premisa de “creando hogares para disfrutar” vende todo lo necesario para armar la casa de tus sueños.

“Soy una apasionada y autodidacta de la deco” señala Sofía, “logré ir armandome mi propio camino, creo que si yo pude, todos podemos”, finaliza.

Por: Mora Violante

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