Terrenos · 1169m²
venta
USD 60.000
Esta propiedad cumple con: Dueño directo.
Elena Ham, Azcuénaga, San Andrés de Giles
Lote de 1169 m en El Casco Histórico de Azcuénaga
Sobre la calle Elena Ham, en el corazón asfaltado de Azcuénaga, se despliega este lote de 1169 m² (20 metros de frente por 60 de fondo, según plano de mensura).
Azcuénaga es, ante todo, un refugio. Un pueblo tranquilo en el partido de San Andrés de Giles donde todos nos conocemos, donde la cercanía se cultiva día a día y donde todavía existe un sentido genuino de comunidad y camaradería.
Ubicado a solo una hora y media de Buenos Aires —con accesos directos por Ruta 7 (vía Giles) y Ruta 8 (vía Solís)—, el pueblo supo redefinirse: tras la pandemia y con el renacer de los entornos rurales, se convirtió en un destacado polo gastronómico del noroeste bonaerense. Sin embargo, en sus calles sigue reinando lo esencial: el silencio, la armonía, la belleza de lo simple y el contacto cotidiano con la naturaleza.
Quienes elegimos vivir acá amamos profundamente este lugar. Por eso, no solo vendemos un terreno: buscamos vecinos que compartan esta misma forma de habitar el mundo, devolviéndole el valor a la calma y a los lazos humanos que en las grandes ciudades se fueron perdiendo.
Azcuénaga es, ante todo, un refugio. Un pueblo tranquilo en el partido de San Andrés de Giles donde todos nos conocemos, donde la cercanía se cultiva día a día y donde todavía existe un sentido genuino de comunidad y camaradería.
Ubicado a solo una hora y media de Buenos Aires —con accesos directos por Ruta 7 (vía Giles) y Ruta 8 (vía Solís)—, el pueblo supo redefinirse: tras la pandemia y con el renacer de los entornos rurales, se convirtió en un destacado polo gastronómico del noroeste bonaerense. Sin embargo, en sus calles sigue reinando lo esencial: el silencio, la armonía, la belleza de lo simple y el contacto cotidiano con la naturaleza.
Quienes elegimos vivir acá amamos profundamente este lugar. Por eso, no solo vendemos un terreno: buscamos vecinos que compartan esta misma forma de habitar el mundo, devolviéndole el valor a la calma y a los lazos humanos que en las grandes ciudades se fueron perdiendo.