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Decorar macetas, reciclar objetos, poner sillas, mesas y hasta alfombras pueden convertir nuestros balcones o terrazas en los aliados de la cuarentena

En estos tiempos, los espacios al aire libre son sin dudas los que más se aprovechan, sobre todo en los días templados y de sol. Por eso, el aislamiento puede ser una excelente oportunidad para renovar estos ambientes y embellecerlos, conectarnos con la naturaleza y hasta armar en familia huertas o canteros con plantas.

“Este es un buen momento para repensar y revalorizar balcones, terrazas, patios o cualquier espacio al aire libre, ya que son el único lugar de la vivienda que nos conecta con el exterior. Siempre lo mejor primero es reconectarse con estos lugares, salir, ponerse cómodo y apreciarlo, ver que queremos que pase en este lugar, para qué nos gustaría utilizarlo y, en base a esto, integrarlo con el interior de la vivienda”, recomendó Sebastián Salguero miembro de Mundo Terraza.

Imagen: Huy Phan para Pexels.

En el caso de los balcones, la mayoría tienen techo, por lo que pueden convertirse en una extensión del hogar. El especialista asegura que allí no puede faltar una silla para pasar allí buena cantidad de tiempo. “Lo ideal es reutilizar lo que tenemos adentro. Podemos colocar dos sillas o pequeños sillones, acompañarlos con alguna mesita ratona e incluso una alfombra para darle calidez. Desde ya que es ideal reacomodar las plantas que tenemos y darle entorno a este sector con algo de verde”, recomendó.

La clave en estos días es el reciclado. Elegir objetos que no utilizamos y transformarlos en macetas o hasta en objetos de decoración. “Lo fundamental es seguir un concepto y dejar volar la imaginación. Baldes de albañil, fraperas, tachos de pintura, viejas bañaderas, cascos, bachas, hasta incluso inodoros, reutilizados como macetas para decorar los espacios”, subraya Salguero.

“Necesitamos un poquito de creatividad e imaginación. Si tenés macetas de barro podés limpiarlas bien y pintarlas con acrílicos de diferentes colores, podés hacerles detalles, por ejemplo puntitos con hisopos. Si no tenés estos materiales, también podés decorarlas con lanas de colores o  por ejemplo con hilo sisal. Ponés silicona y lo vas pegando despacito rodeando la superficie de la maceta”, ejemplificó Marina Rezzonico, emprendedora y creadora de su propia marca “Las Marucetas”.

A la hora de transformar nuestro espacio en un lugar propio y con nuestra propia identidad, todo sirve. “Se pueden transformar latitas viejas, jarras, ollitas. Es muy importante siempre hacerle abajo el agujerito para el drenaje. Y  para darle un toque canchero se las puede pintar, si la superficie es metálica la pintura látex le queda muy bien”, agregó Rezzonico.

Y en estos espacios al aire libre las plantas son uno de los puntos más importantes, son aquello que nos conecta con la naturaleza y le da vida a nuestro hogar. “Sin dudas las mejores plantas son las “nativas” de la zona. Es decir, aquellas plantas que desde siempre crecieron acá y que naturalmente están adaptas al clima y características de la zona. Y no sólo eso, sino que además conforman un ecosistema con la vida que las rodea, atraen mariposas, colibríes y otros polinizadores”, recomendó Salguero.

Rezzonico agregó: “Los cactus y suculentas, son muy recomendables porque son resistentes a la mayoría de las plagas, suelen soportar condiciones de sol intenso y poco riego. Necesitan pocos nutrientes, entonces se pueden tener en una maceta pequeña durante mucho tiempo sin perjudicar su salud y, además, no son estacionales y son de muy fácil reproducción”.

Imagen: Ylanite Koppens en Pexels

Revalorizar los espacios al aire libre pueden convertirse en una tarea divertida para hacer en familia y una oportunidad para que los más chicos se conecten con la naturaleza. Jugar con las plantas y con su fauna puede ser un gran disparador. “Podemos poner una flor que simplemente luce linda y no atrae nada de vida o podemos poner una Salvia. Sus hermosas flores van a atraer al colibrí, quien llega a una velocidad fantástica, batiendo sus alas 90 veces por segundo y que con una precisión milimétrica se detiene frente a cada flor para poder alimentarse del néctar. Con la misma velocidad que vino desaparece en busca de más flores”, indicó Salguero. “Esta magia que pasa en cada planta, con cada insecto, con cada polinizador, con cada animalito que nos visita nos maravilla, nos hace ser conscientes de un mundo pequeñamente inmenso que nos rodea. Y que atrae no solo a chicos, sino al niño que todos llevamos dentro”, resumió. “Algo lindo para los más peques es, por ejemplo, que se pinten la mano y plasmen las macetitas”, agregó Rezzonico.

Imagen principal: Artur Aleksanian para Unsplash.

Por: Belén Fernández.

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