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Esta tecnología, que aporta beneficios para compradores y desarrolladores, plantea un novedoso modo de poder dolarizar los ahorros y comprar ladrillos. 

Las nuevas formas de pago empiezan a tener cada vez más presencia en el mundo inmobiliario. Mientras el uso de criptomonedas empieza a volverse popular para adquirir una vivienda, ahora surge una nueva modalidad: la tokenización de los inmuebles. 

¿De qué se trata? Un token es una unidad de valor que una desarrolladora puede crear para valorizar su emprendimiento. Entonces, al adquirir un token, el comprador puede acceder a una parte de un inmueble a modo de inversión y el desarrollador consigue el financiamiento necesario para avanzar en la obra. 

En este punto, antes de contar los beneficios, es importante hacer dos aclaraciones. La primera es que “en el mundo no existe una ley que respalde la tokenización”. Y la segunda es que “al hablar de tokenización de un edificio, por ejemplo, quien invierte no adquiere metros cuadrados (no hay boleto, ni cesión de derechos, ni escritura, ni nada de esto), sino que se compra la participación en un negocio”, aclara Miguel Di Maggio, director de la inmobiliaria Depa.

“Desde nuestra óptica tokenizar un inmueble no solo es generar un formato de transferencia de inmuebles más ágil y dinámico, sino que además es fraccionar un activo indivisible en tantas veces como uno entienda es necesario para que la inversión se vuelva más accesible y pueda ser alcanzada por un universo de personas mayor a las que habitualmente lo hacían ya que demandaba en otros tiempo y mucho capital inicial para participar en este mercado”, dice Alvaro Castro Burgueño, Presidente de Che Token.

Y agrega: “la tokenización es la mejor herramienta que encontramos para la democratización de la inversión en el mercado inmobiliario”.

Para este experto, la tokenización de un inmueble trae numerosos beneficios: “transparencia, agilidad y registro fiel sobre todo lo actuado. Esto conjuntamente con un universo de países, zonas, productos y mercados que van adaptando este formato y generan la posibilidad de invertir en zonas donde años atrás hubiera sido casi impensado para el inversor local”.

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Si compro un token: qué tengo

Tal como lo mencionamos, ser dueño de un token no es tener un departamento. Esta modalidad implica cambiar el mindset de cómo se invertía en real estate. Para llevarlo a un terreno más conocido, tiene similitudes con el crowdfunding. 

“Para el comprador, puede ser dueño de partes de varios proyectos dividiendo los riesgos, invirtiendo en cantidades que decida o pueda y con la facilidad de entrar y salir casi de manera inmediata y sin tanta burocracia. Todo en su celular en su billetera virtual: ahora pueden comprar parte de inmuebles”, resalta Marcos Victorica, CEO de Best American Storage. 

Por su parte, para el vendedor, “el principal beneficio es poder estar líquido de manera mucho más rápida, evitando esperar vender y pasar por el proceso de cierres de una venta, y sin tantos intermediarios”, añade Victorica.

“La tokenización de un inmueble puede traer ciertos beneficios para el comprador y vendedor; sobre todo si los mismos están familiarizados con este tipo de transacciones. La tokenización puede agilizar las transacciones y volverlas más transparentes” explica Gastón Schneider, socio fundador de QKapital.  “Además, este tipo de transacciones digitales puede favorecer al mercado inmobiliario atrayendo más inversionistas internacionales”, opina. 

En definitiva, “la tokenización y el acceso a las criptomonedas es una oportunidad para aquellos que quieran formar parte de proyectos que hasta ahora no estaban a su alcance, ya que les permite comprar parte de ellos”, resume Victorica.

Por: Marysol Antón.

Imagen principal: Tezos para Unsplash

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