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En qué casos conviene ofrecer una unidad ya equipada y qué rentabilidad puede obtenerse.

En el competitivo mercado de alquileres, la tendencia a ofrecer una propiedad ya amoblada puede ser una buena alternativa para destacarse. Sin embargo, salvo algunas excepciones, este tipo de opciones suelen estar destinadas a la modalidad de alquiler temporario, un contrato por el que muchos propietarios se vuelcan en el último tiempo. 

“En los alquileres tradicionales, hoy con contratos a tres años, es poco frecuente que se ofrezca la unidad amoblada y equipada, salvo viviendas que apuntan al segmento de extranjeros como diplomáticos o altos ejecutivos de empresas cuyos destinos en el país se sabe de antemano que exceden los tres años”, explica Darío Rizzo, CEO de Alternativa Propiedades. 

El bróker asegura que hoy existe una tendencia creciente hacia el alquiler de departamentos amoblados de forma temporaria, sobre todo por parte de un público joven cuyos hábitos de vida han cambiado

El público de entre 20 y 30 años, opina, ya no tiene como objetivo principal de vida casarse y tener su casa propia, al menos no en su primera etapa de vida: “Estos jóvenes ven el mundo como su hogar, son nómades, sienten que las pertenencias los atan. Firmar un contrato de alquiler a tres años es mucho tiempo para ellos. No pasan mucho tiempo en un mismo trabajo y, ni siquiera, en una misma ciudad o país”. Por esto, Rizzo observa que estos nuevos hábitos son inconsistentes con la compra de mobiliario propio o una casa propia. “Desde ya que piensan en contar con un inmueble propio, pero lo ven más como un capital que como su hogar para toda la vida”, agrega.

Por otro lado, el experto advierte que otro factor que hizo crecer este segmento son los costos. Hoy, al menos en los primeros meses de contrato, es similar el precio de un alquiler temporario a uno tradicional, con la diferencia de que en el primero la unidad está amoblada y equipada y el precio incluye todos los gastos.

Ahora, respecto al lado del propietario, Rizzo dice que, en el caso de los alquileres temporarios, en el que la unidad siempre está amoblada y equipada, sin dudas la diferencia que se logra con la renta es mayor, es decir que ese amoblamiento se valoriza en la renta que se obtendrá. “En el caso de un alquiler tradicional, en cambio, no solo puede ocurrir que el amoblamiento no se traduzca en una renta mayor, sino que acotemos la demanda al no ofrecer el departamento vacío”, advierte.

Para este tipo de propiedades el perfil del inquilino no son solo los turistas, también son buscados por estudiantes – tanto del interior del país como extranjeros – o ejecutivos de negocios. 

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Gustavo Turdera, a cargo de la inmobiliaria que lleva su apellido, menciona que luego de la  sanción de la Ley de locaciones 27.551, surgió un aumento del interés por los alquileres temporarios. “Con plazos  más  cortos,máximo 3 meses por cada contrato,  no exigen mayores   garantías a los  locatarios  y  permiten  mejorar  la  rentabilidad  del negocio a los propietarios. Por  otro lado, los  valores  de  locación  se  mantienen  fijos durante  el período contratado y no hay cláusulas  indexatorias por inflación, ni ajuste”, explica y dice que es igualmente importante señalar que  los  precios  en los  contratos  temporarios son lo que se denomina “paquete” , donde  el  valor final  del  alquiler  incluye el precio  alquiler,  expensas,  impuestos,  internet  y en general el locatario se hace cargo de los  servicios de luz , gas y agua.

En palabras de Turdera, se  estima  que  la  renta  de  un  inmueble  temporario es mayor en un 20 o 25% a la del alquiler  tradicional, ya que los  contratos  residenciales  de  3  años  pueden  generar  una  rentabilidad  del 2 al 3% anual. Pero, aclara, que para mantener esa  rentabilidad en el alquiler  temporario se requiere una  ocupación  del  70%  anual del inmueble, como mínimo.

Sobre el público que los busca, Rizzo advierte que, desde la pandemia, los clientes tradicionales bajaron mucho su demanda, porque el turista de afuera desapareció, pero a la vez surgieron nuevos públicos como parejas separadas que deben alquilar rápidamente un departamento listo para mudarse mientras dura la separación de bienes, gente que planea irse a vivir afuera y ya vendió su propiedad pero aún están en trámites sus papeles, y finalmente, el grupo de los jóvenes cuya demanda pasa más por un estilo de vida. 

En caso que se decida optar por ofrecer una vivienda amoblada, los expertos advierten que se debe brindar un paquete completo y dotarlo de un mobiliario moderno y funcional. Desde el punto de vista estético, debe ser lo más neutral posible. “Menos es más, la idea es que sea una decoración minimalista. Se debe pensar también en los materiales, que sean resistentes y lavables. El sillón cama es un elemento muy valorado”, dice Rizzo.

Gentileza Alternativa Propiedades

En el marco del aumento de precios de los alquileres tradicionales a raíz de la nueva Ley, que llevó a los propietarios a hacer ajustes fuertes en el inicio de los contratos, Rizzo destaca que los alquileres temporarios están casi al mismo precio que los tradicionales. De esta forma, una persona puede alquilar casi al mismo precio, pero con todo el mobiliario, equipamiento y gastos incluidos, y sin la atadura de un contrato largo. “Para el público joven, que aún no cuenta con muebles propios, es la situación ideal”.

Por último, Turdera menciona que nota un crecimiento de la migración de los inmuebles de alquiler tradicional hacia alquileres  temporarios , incorporan un equipamiento base de la unidad  para efectuar la locación  de  este  tipo  y, de  ese modo, incrementan la rentabilidad del negocio para el locador.

Imagen principal: Gentileza Alternativa propiedades

Por: Eugenia Iglesias.

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