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Las mejores ideas surgen en la ducha y también en la sobremesa del domingo. Cuatro amigos oriundos de zona sur charlaban e imaginaban escenarios ficticios, ridículos e imposibles que podían ocurrir en el conurbano, como invasiones zombies que azotaban al Gran Buenos Aires, sin pensar en lo que eso podría llegar a convertirse.

The Walking Conurban es el nombre de la cuenta de fotografía que retrata un escenario apocalíptico a pocos metros del Obelisco y que busca desterrar el estigma alrededor del conurbano. En Instagram ya acumula más de 255 mil seguidores y en Twitter, más de 53 mil. Su nombre surge como un juego de palabras y en apología a la reconocida serie de televisión de terror en la que se relata la supervivencia de un grupo de personas durante un apocalipsis zombie.

El desastre, lo extraño, lo ajeno, pero conocido. El grupo de amigos proveniente de Berazategui comenzó a sacar fotos en ciertos escenarios que reconocían como posibles escenas catastróficas, buscaban lugares abandonados, vacíos y solitarios, donde primara la naturaleza por encima de las construcciones. Hicieron de lo curioso, un museo de excentricidades y de problemáticas como las inundaciones, puntos de partida para conversaciones. 

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“Esas fotos en un primer momento las pasábamos por Whatsapp y hasta por correo entre nosotros”, cuenta Diego Flores, uno de los creadores. Sin embargo, uno de los integrantes alertó el peligro de perder y tener desordenadas todas las imágenes, entonces propusieron armar una cuenta de Instagram para tener donde subirlas y ordenarlas, a modo de backup y como resguardo fotográfico, como quien compraba un álbum para guardar las fotos en papel o como cuando se subían álbumes enteros a Facebook. La decisión azarosa y con un objetivo claro dio inesperadamente nacimiento a la cuenta que se volvió viral: “La cuenta nace de causalidad”, asegura Flores.

¿Cómo es la dinámica de trabajo?

El proceso de trabajo de curaduría se moldeó a medida que la cuenta creció. En un primer momento, el fuerte eran las imágenes propias de los creadores del proyecto y solo los fines de semana subían colaboraciones. El germen de la construcción colectiva fue la clave, no solo para potenciar, sino también para repensar el contenido durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio. “Hoy por hoy la cuenta se invirtió, subimos muchas más fotos de colaboraciones que propias. Tenemos un mail donde recibimos las fotos, y ahí hacemos una selección”, señala Diego. Los requisitos son mínimos: que la foto sea nítida y que no ridiculice ni hable mal de una persona, grupo o colectivo

Como sucedió en otros tantos casos, la cuarentena sirvió para darle un giro a la cuenta. “Al recibir fotos de un montón de lugares el mapeo del conurbano era mucho más extenso, las fotos eran más volátiles y variadas”, destaca uno de los creadores y fans del conurbano bonaerense. Ellos sacaban fotos principalmente de la zona sur y, además, iban a lugares específicos en busca de imágenes. Es decir, se trataba de postales prediseñadas y eran pocas las posibilidades de cruzarse con lo imprevisto. Actualmente, cualquier usuario de la red ve algo que le llama la atención y lo comparte con ellos: piletas en la vereda, un velociraptor en el medio de Lanús, personajes disfrazados en las calles a plena luz del día, nombres extravagantes de locales y frases poéticas en las paredes. 

Pero decidieron no quedarse solamente con la fotografía y el video de lo excéntrico, lo raro, lo divertido y lo original. Mostrar lo multifacético del conurbano implicaba también ser parte de las conversaciones que alrededor confluyen. Analizan que en el multiverso de las redes sociales, la polisemia de una imagen puede condensar muchos discursos y despertar ciertos problemas. “Tenemos formación académica y somos curiosos y queremos pulir esos caminos, a partir de eso empezamos a plantear ciertas temáticas del conurbano”, sostiene Flores. Hoy en día también cuentan historias detrás de lugares abandonados y plantean puntos de reflexión social, que involucran análisis sobre distintos temas socioculturales. Para eso, la cuenta de Twitter, se volvió por excelencia el espacio de difusión de discursos. 

Ser del conurbano

El público recibió con alegría la cuenta y se hizo parte de la comunidad bonaerense. Lo cierto es que se puso en juego un proceso de identificación que parte del vivir en una zona y generar pertenencia a partir del relato. “El conurbano siempre fue narrado mediáticamente de determinada manera y uno veía el lugar del que era narrado, desde delincuencia, pobreza, narcotráfico que, si bien son reales no agotaban o no terminaban de redactar el multiverso del conurbano bonaerense”, explica Diego.

En ese lugar vacante para contar una historia más fiel a la realidad, The Walking Conurban utiliza lo lúdico y el humor para mostrar cómo es la vida en el conurbano sin necesidad de hacerlo de forma peyorativa, ridiculizada o estigmatizante.

“El conurbano es el lugar donde vivimos, donde padecemos un montón de problemáticas y donde gozamos de un montón de cosas y ambas conviven”, relata Diego. “Desde una mirada alejada y de sociología barata creemos que tiene esta mezcla conformación entre planificación minuciosa y cierto movimiento eclécticos”, manifiesta.

La dicotomía sencilla que se presenta en el juego identitario enfrenta a la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano. The Walking Conurban  no promueve ni potencia esa lucha. Al contrario, plantean la convivencia como un proceso simbiótico donde el debate surge a partir de la construcción de estereotipos: “en la Boca o en otros barrios quizás más más populosos podemos encontrar muchas prácticas parecidas o similares que se dan en la periferia también el conurbano, como pueden ser la la piletas en la vereda. En la Boca hay un montón, pero uno piensa en CABA en relación a la activación de sus prejuicios”, analiza.

Las joyas del conurbano

  • Los tanques de agua

Tanques de agua con formas tan variadas como inesperadas. “Uno tenía pensado que podía haber uno o dos tanques con forma de algo que a algún algún loco o alguna loca se le ocurrió y de golpe descubre que hay 30, 50, que hay gente que hizo incluso concurso entre tu propia casa para hacer tanques de agua con forma”.

  • Situaciones random

Fotos de situaciones que uno no cree sucederán en esos espacios, u ocurren en lugares por fuera de los establecido. 

“Fue súper sorpresivo digamos porque hay como una cuestión muy íntima, generalmente suelen ser ceremonias, hiper planificadas donde incluso el movimiento de de de los cuerpos de la novia y del novio están totalmente planificados y ver esa imagen ahí, nos pareció increíble”.

La lista es interminable y aún quedan rincones y extravagancias por descubrir en el AMBA. Incluso, los amigos están trabajando en un podcast, que esperan salga pronto a la luz.

Por: Mora Violante

Imagen principal: Gentileza The Walking Conurban

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