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Era una callecita oculta al lado de la estación Belgrano C. Ahora lo eligen los fanáticos de la gastronomía y, a partir de marzo, se completará la propuesta que cambió la fisionomía de la zona.

El Pasaje Echeverría es una callecita peatonal que se extiende paralela a la estación de tren de Belgrano C, entre las calles Echeverría y Juramento, en el corazón de las Barrancas de Belgrano. 

Pero lo que ahora se consolida como polo foodie, hasta hace poco tiempo era una calle casi abandonada y poco transitada. Luego de que la vía del ferrocarril Mitre se elevara, los primeros en explorar esa zona fueron Clemente Cancela y su socio Sebastián Lahera, cuando abrieron Pony Pizza en 2018. 

Las pizzas de masa madre se hicieron famosas por el boca a boca y se convirtieron en un refugio para muchos que, durante la pandemia, pasaban por el mostrador para comer una porción sentados en los banquitos de la calle. 

Años después, en abril de 2021, se animó a apostar por la zona Bastardo, la hamburguesería fundada por Manuel Gómez y Patón Rojo, que ya contaba con un local en Núñez. Enseguida se sumó Orei, una propuesta de auténtico ramen, y luego completaron la zona Morro (cafetería), Sando de América (sándwiches japoneses), Chintonería (gin tonic a cargo del famoso Tato Giovannoni), Pan danés (cadena de panadería), Copetín (una propuesta española) y Vina (empanadas y vinos). 

Gentileza Bastardo

“Siempre nos interesó el barrio, crecimos acá. Y estábamos buscando algo con este formato tipo food truck pero con mayores comodidades. Nos parecía que post pandemia las cosas iban a ir virando hacia ese lado. Y al tener todo el lugar que tiene afuera, esa callecita donde no pasan autos, nos gustó”, explica Gómez, fundador de Bastardo, y hace referencia a una de las claves que transforman a esta calle en un éxito: está casi refugiada del resto y los comensales se acomodan solos en los canteros de la calle, apropiándose del espacio. 

Su local tiene 27 metros cuadrados, pero al no tener ninguna construcción encima, cumple con el requisito de extracción para poder montar una cocina, algo difícil de ver en los locales pequeños y fue otra razón para elegirlo. “A la zona se le estaba dando la espalda. Cuando elevaron el tren se unió todo y hay muchísima gente con muy buen poder adquisitivo. Antes no lo tenían en su radar, e incluso a la plaza, que con la pandemia volvieron a ser un lugar elegido por todos”, suma el gastronómico y menciona que el aire libre es un plus que, auguran, llegó para quedarse. 

Martín Chamorro, dueño de la cafetería de especialidad Morro, recuerda a esa zona cuando estaba lleno de locales de ropa o peluquerías medio abandonadas y reflexiona sobre cómo cambió la zona: “Se revalorizó todo porque el pasaje quedó hermoso, porque todos los locales invirtieron para ponerlos lindo. Se armó una linda comunidad, donde los dueños estamos muy presentes y tenemos contacto diario, armamos eventos culturales y shows, y hasta nos encargamos de la limpieza de la vereda”, dice quien paga por su local $45.000 mensuales. 

Gentileza Morro

El proyecto lo montó de la mano de su mujer, la arquitecta Dolores Lemmens. Siempre habían fantaseado con la posibilidad de abrir un café y con la pandemia se concretó luego de que su trabajo como DJ sufrió una enorme caída en la demanda. “Cuando me enteré de los gastronómicos que había supe que iba a explotar. Y el alquiler no estaba tan caro. Además, el pasaje está buenísimo”, dice el creador del café con pastelería de especialidad.

Por recomendación de los dueños de Orei, llegaron los creadores de Sando de América. “Nos gustaba la locación y hacer algo divertido, tipo street food. Los vecinos se acercan a los locales y nos agradecen en muchos casos porque pueden caminar a la noche por acá. Le dio mucha vida y va a haber mucha más”, explica Gabriel Hendler, y menciona que claramente se vio una revalorización de los locales que llegaron a tener precios “absurdos” antes de la movida foodie que se estableció.

De su lado del pasaje ya no quedan espacios libres para alquilar. Y si bien los emprendedores tuvieron buena visión, aseguran que el éxito superó sus expectativas. “No sabíamos que se iba a poner de moda como se puso, o que se iban a interesar marcas grandes. Antes era más under y ahora van a llegar marcas más grandes que van a traccionar más gente”, menciona Gómez.

Los precios en la zona son muy variados, mientras que en las arterias tradicionales del Barrio Chino el metro cuadrado de alquiler puede llegar hasta los USD 45 por mes, en el pasaje a partir de este nuevo movimiento se puede pedir el doble.

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Nuevo polo bajo la vía

En el espacio que quedó libre debajo de la vía del tren ya se trabaja  en una serie de locales comerciales que darán nueva vida a las zonas que van desde Avenida Libertador y Dorrego hasta Monroe. 

Quien ganó la licitación para poner en marcha el proyecto fue Vía Viva, que construirá 27.000 metros cuadrados de locales y 50.000 de esparcimiento. En la zona del Barrio Chino, desde Monroe hasta Sucre, en total serán 6500 metros cuadrados. 

“El mix comercial debajo de la estación Belgrano se va a enfocar en la gastronomía. Y el mix que estamos pensando para Barrio Chino, tendrá algo más, con servicios, gastronomía y algunas tiendas de retail. Todo orientado y enfocado en el mismo segmento y en consonancia con el barrio. Será una extensión natural del actual Barrio Chino”, explica Juan Manuel Rozin, director Comercial y socio del joint venture entre Cread y Soldati, a cargo de la comercialización del proyecto.

En el Pasaje, la propuesta de Vía Viva tendrá locales más grandes, de entre 80 y 300 metros cuadrados, con opciones siempre gastronómicas, pero que vienen de la mano de cadenas o franquicias. Hasta ahora están confirmadas las marcas The Food Truck Store, Temple Bar, Keller Bier, Soler Vinos y están en negociaciones avanzadas con Hell’s Pizzas y otras propuestas tipo fábrica de pan y hot dogs. 

El alquiler tiene un modelo parecido al de los centros comerciales. Se define un valor mínimo para el canon locativo y después se va a un porcentaje de las ventas, que varía entre 7 y 8 por ciento de las ventas, según el acuerdo. 

Las obras ya están casi terminadas y se espera que en marzo abran al público. 

“Creemos que esto se va a potenciar aún más. A la propuesta del Pasaje Echeverría pensamos que va a traccionar un público más amplio. Y apostamos a que se multiplique. Entendemos que son zonas muy centrales de la capital, con buen flujo de gente, y queremos sumar más gente”, concluye Rozin.

Por: Eugenia Iglesias

Imagen principal: Gentileza Morro

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