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Uno de los barrios más singulares de la ciudad por su diseño circular y porque muy pocos conocen el truco para no perderse en sus calles. Su historia y su actualidad. 

Por Avenida de los Incas, entre los barrios de Agronomía y Villa Urquiza, se encuentra una anomalía en el trazado de la ciudad. Se trata de Parque Chas que, con sus calles curvilíneas y sus manzanas atípicas conforman uno de los barrios más particulares y tranquilos de Buenos Aires.  

Parque Chas tiene aire de pueblo. Pero no solo por sus calles silenciosas y esa sensación de que todos se conocen, sino, sobre todo, porque cualquiera que se aventure a caminar sus particulares cuadras se siente un extranjero, aunque haya nacido y crecido en la ciudad de Buenos Aires. 

Por: Eugenia Igleisas

Según Nahuel Vera Cifre, tasador de la inmobiliaria Cifre, que trabaja la zona, se trata de algo místico. “El que siempre vivió en Parque Chas, quiere seguir viviendo ahí y difícilmente se vaya”, comenta. Aunque se trate de un barrio que conserva sus tradiciones, desde los últimos 15 años toma cada vez más fuerza una tendencia más moderna, con gente nueva que apuesta a comprar casas para reciclarlas y darles un nuevo valor.

Así, la zona comenzó a ver más movimiento: “Siempre fue una prolongación de Villa Urquiza, que hace tiempo comenzó a ver una tendencia un poco más cachera, o una onda ‘Palermitana’”, agrega el experto. Incluso, esa tendencia elevó los precios, por ejemplo, en calles como Ballivian, hogar de la celebridad del barrio, Luisana Lopilato, donde se ven cada vez más casas refaccionadas.

Por: Eugenia Iglesias

Un poco de historia

Parque Chas lleva ese nombre en honor a la familia Chas, propietarios de esas tierras y encargados de llevar adelante el desarrollo inmobiliario en 1925, una época donde la ciudad todavía no se terminaba de urbanizar y en la que uno podía encontrarse con grandes quintas familiares. El trazado radial tan característico que se eligió para el barrio fue obra de los ingenieros Armando Frehner y Adolfo Guerrico, y se inspira de un modelo urbanístico inglés de finales del siglo XIX conocido como “ciudad jardín”. Lo que buscaban, de esta forma, era generar barrios residenciales de escala baja en una época donde la industrialización deterioraba la calidad de vida de las personas. 

Esta organización radiocéntrica del barrio gira en torno a la plazoleta Vicente Chas, ubicada en la intersección de la avenida Victorica, y las calles Gandara y Avalos. Sus calles curvas que hacen tan difícil ubicarse en el barrio, dan el efecto de sentirse aislado del resto de la ciudad dentro de este oasis de tranquilidad y generan un curioso efecto visual: adónde sea que uno mire, encuentra casas. 

Estas, además, comparten una particularidad que le agrega encanto al barrio: muchas tienen nombres de ciudades. Liverpool, Ginebra, Berlín, Cadiz y Marsella son algunas de las muchas ciudades europeas que pueden encontrarse en Parque Chas.

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Es sábado a la hora de la siesta y en el barrio solo se escucha el ir y venir de algunas hamacas de la plaza Fidel Sarmiento. En la otra plaza del barrio, Éxodo Jujeño, el playón de deportes del club El Trébol está vacío, pero en los juegos públicos hay algunos padres con sus hijos que van a refugiarse del calor debajo de los árboles. 

Pasa por allí un auto al que se lo ve perdido, una escena muy común en el barrio y el conductor pregunta cuál es la calle que sirve para salir. Es que este, el segundo más nuevo de la Ciudad después de Puerto Madero, es un auténtico laberinto. Sus arterias son círculos concéntricos que rompen con la trama urbana y no es recomendable entrar sin un gps en la mano. 

Por: Eugenia Iglesias

De hecho, el mito dice que es uno de los barrios más seguros, porque cualquier ladrón puede tener serios problemas de ubicación para emprender la retirada. “Esa distribución de las calles que tiene poco común, que parece una especie de laberinto, atrae y atrapa”, comenta el tasador. 

En Parque Chas hay pocos locales comerciales. De hecho, la camaradería entre los vecinos es ferviente y acostumbran a comprarse mutuamente. Tampoco abundan los edificios, aunque los hay, pero de no muchos pisos, y las casas no son ostentosas, a pesar de que siempre están bien cuidadas. Abunda un mix de estilos, desde construcciones normandas hasta modernas con toques pop de los años 60, todas representantes de la típica clase media porteña. 

El barrio tiene varias características que lo posicionan muy bien en el mercado. Más allá de lo curioso de su distribución, tiene una excelente ubicación, cercana a barrios de mucho movimiento como Villa Urquiza, tiene espacios verdes -incluso, para su acotada extensión- y está muy bien conectada, con colectivos y subtes que pasan por las avenidas que lo rodean.

Además, la escala de baja altura suma un plus entre quienes, animados por la pandemia, comenzaron a interesarse cada vez más en zonas un poco más alejadas del centro, pero con más espacios verdes: “Parque Chas se diferencia un poco entre lo que es desde La Pampa a Avenida de los Incas, eso está bien marcado que es un barrio bajo que se sigue manteniendo esa altura: casas, PHs y duplex. Y después hay una diferencia de lo que es desde Avenida de los Incas hacia Chorroarin, que ahí si podemos encontrar en los últimos 10 años como cambio la zonificación y se empiezan a ver más edificios, principalmente en la Avenida de los Incas”, comenta Vera Cifre, bróker de la inmobiliaria Cifre.

La belleza de sus cuadras se completa con pequeños jardines en cada entrada, llenos de plantas y las Santa Rita que cuelgan de las rejas, o hasta macetas directamente ocupando la vereda.

El tiempo parece correr distinto en este barrio, la gente camina tranquila y se sienta en la vereda a conversar, hay pocos autos y no entran colectivos en sus calles laberínticas. Por momentos, uno se olvida que está cerca de arterias importantes como Triunvirato o Avenida de los Incas. Parque Chas ofrece a sus vecinos la tranquilidad y seguridad de un barrio suburbano dentro del tejido de la ciudad, algo que es difícil de encontrar hoy en día. 

Por: Eugenia Iglesias.

Imagen principal: Eugenia Igleisas

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