Buenos Aires, un recorrido histórico a partir del Plan Noel

Buenos Aires, un recorrido histórico a partir del Plan Noel

La exhibición “Buenos Aires, un faro cosmopolita” se inauguró el 30 de mayo en el Museo Isaac Fernández Blanco, en Suipacha 1422, junto con el Ministerio de Cultura de la Ciudad. Esta exposición interactiva invita a realizar un recorrido histórico por los cambios que se dieron en la ciudad desde el 1700 y se centra en la influencia del Plan Noel, un proyecto de estética edilicia para Buenos Aires que se configuró en 1925. En nuestra sección Polos Culturales te acercamos esta propuesta para que conozcas Buenos Aires en retrospectiva:

La muestra genera una mirada histórica y social sobre los antecedentes que produjeron el Plan de Estética Edilicia de 1925, sus principales ideas y proyectos. La curaduría estuvo a cargo de Ana María Rigotti, quien realizó la investigación junto a Eleonora Menéndez. A través de pinturas, fotografías antiguas recopiladas por Abel Alexander, planos originales, vistas, cortes y litografías de la ciudad se representa la incidencia que tuvo este plan en la historia del urbanismo nacional y local. Será posible visitarla hasta el 19 de agosto. La entrada cuesta 50 pesos y los miércoles es gratis.

Galería de la exposición en el Palacio Noel. Crédito: Lucía Benavente.

Carlos Noel, asumió como intendente de la ciudad durante la presidencia del radical Marcelo T de Alvear. Fue en ese cargo que presentó un programa basado en la coexistencia de cinco ciudades en una: la capital, la metrópoli, la ciudad del ocio, la ciudad como negocio y la ciudad productiva.

El plan se presentó como un proyecto de ley que nunca fue tratado, pero tuvo grandes influencias en la construcción de Buenos Aires como una capital cosmopolita. Debido al auge del urbanismo científico a nivel internacional, los planes arquitectónicos eran planteados como teorías o ejercicios de estilo. “El plan no es un invento o una composición artística, es casi un resultado inevitable frente al cual se actúa”, explicó la curadora Ana Rigotti. En cuanto al objetivo del plan, Rigotti dijo:  “No se trata del mero embellecimiento de dos o tres puntos de poder, sino una reestructuración general de la ciudad frente a nuevas demandas: el crecimiento urbano con las migraciones, la llegada del automóvil y la introducción de las industrias”.

Plano de Buenos Aires. Crédito: Exhibición “Buenos Aires, un faro cosmopolita”.

La ciudad como capital tendría plazas monumentales y un sistema de cuatro diagonales que la interconectarían con vistas hacia el río. Representaría la política con sus centros de poder, Congreso, Plaza de Mayo, Plaza Independencia, y dos polos culturales, Lezama y Retiro. El proyecto de la metrópoli buscaba armar una ciudad policéntrica, reforzar la centralización en los barrios a través de sedes administrativas municipales  y la distribución de espacios verdes, mercados y consultorios externos.

Por otro lado, la ciudad del ocio planteaba una nueva categoría de espacio público que sería para la recreación saludable de las masas en los parques, paseos y costaneras. La ciudad como negocio buscaba dirimir en el mercado inmobiliario, adjudicar un valor a la tierra pero, también, la preservarla con diferentes alturas y diferentes espacios verdes. La quinta ciudad era la ciudad productiva que se basaría “en un sistema sanitario, de quema y reutilización de residuos y un sistema de abastecimiento donde el municipio garantice la higiene y el menor costo de los alimentos”, según Rigotti.

Se trató del primer plan que se centró en la construcción y estructuración de la ciudad a partir de las ideas de arquitectos e ingenieros locales, donde la intervención extranjera fue meramente a través de consultas. Igualmente, la formación de la mayoría de los autores del plan fue en Europa en escuelas de Francia o Italia, por lo que la influencia europea es notable en su proyecto de ciudad.

Las nuevas ideas urbanísticas que planteaba este plan permitieron que Buenos Aires se alejara de la antigua ciudad, denominada “Gran Aldea”, de cuadrícula española para consolidarse como una ciudad moderna. El cambio se daría a partir de puntos centrales como la “recuperación del río”, la revitalización de los espacios verdes, la sanción de un régimen de construcción, la descentralización municipal en comunas y el “embellecimiento del Barrio Sur”, centrado en Parque Lezama y Defensa.

Fotomontaje Plaza Congreso. Crédito: Exhibición “Buenos Aires, un faro cosmopolita”.

En el plan se plantea un ideal de ciudad y Noel intenta descubrir con esta investigación la fisonomía de la capital. “La fisonomía de Buenos Aires es la expresión de un alma de la ciudad, ese no sé qué que hace que Buenos Aires sea diferente que Santiago de Chile o Asunción”, analiza Rigotti. Por este motivo, es importante ese recorrido histórico de Buenos Aires a partir de imágenes o planos del 1800. A partir de esa mirada hacia el pasado, Noel propone una transformación en una ciudad futura, capital y metrópolis argentina. “Para Noel se murió la Gran Aldea, no hay que intentar recuperar nada. Basta de lamentaciones. En ese sentido, mira atrás para ir hacia adelante más rápido”, concluye Rigotti.

En la muestra los trazos que unifican el pasado y las influencias del Plan en el presente se comprenden a través de planos y propuestas digitales interactivas. La exposición de fotos antiguas de Buenos Aires seleccionadas por Abel Alexander logra transportar al espectador a barrios como San Telmo, Palermo o Belgrano en la época en la que surge el Plan Noel. A partir la exposición, es posible reflexionar acerca de la historia de Buenos Aires, su futuro y su diseño urbanístico.

 

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Imágenes: Lucía Benavente y organización de la muestra “Buenos Aires, un faro cosmopolita”.

Por: Lucía Benavente.

 

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