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Un pasaje comercial, la vida de un escritor muy famoso y el punto desde donde se toma la mítica foto de Buenos Aires. Una emblemática construcción que buscó convertirse en la pionera de su tipo.

La galería es otra de las grandes obras del arquitecto Francisco Gianotti. Comenzó en febrero del 1913 y fue inaugurada en diciembre de 1915 a solicitud de dos familias salteñas, los Ovejero y los San Miguel, quienes tenían el objetivo de construir una importante galería que une las calles Florida y San Martín. La obra finalizó después de que se hundió el barco que traía los mármoles italianos para las fachadas y otros elementos para su terminación.

En un primer momento solo contaban con un terreno sobre la calle más transitada del centro porteño, pero Gianotti, como un gran visionario que fue, quería hacer algo más importante. En ese momento, decide contactarse con la familia Supervielle, donde funcionaba una sede del banco y con José Pacheco y Anchorena, ambos con terrenos sobre la calle San Martín.

De esta forma, se constituye la primera galería de Buenos Aires, “un paseo semipúblico que conecta las calles Florida y San Martín y que tuvo en su comienzo una concepción muy innovadora”, describe Cecilia Osler, presidente del paseo. A su vez, añade: “Gianotti mira hacia el mundo y toma el modernismo de los rascacielos de Estados Unidos”. Por sus particularidades, como la altura, contar con un teatro y un salón de fiestas debieron pedir una autorización especial para poder comenzar la obra.

Los rascacielos comenzaron a pisar con fuerza entre los años 1900 y 1910 y los medios de comunicación fueron factores fundamentales que ampliaron las posibilidades para la aceptación de esta tipología por fuera de Estados Unidos. El arquitecto crea la galería “a semejanza de lo que hoy llamamos la Gran Manzana, tenés todo en un mismo lugar, departamentos, teatro, oficinas y un paseo comercial”, señala Osler.

El edificio está hecho de hormigón armado y con solo levantar la mirada es posible apreciar rasgos muy similares a la belleza de las galerías europeas, el típico techo abovedado y la iluminación a través de los vitrales. “Trata de asemejarla a la Galería Vittorio Emanuele II, su hermano estaba en Milán y, por ejemplo, los bronces él los dibujaba y los mandaba a hacer allá”, detalla Osler.

La Galería es un símbolo de la arquitectura que se destaca como una de las obras de art noveau de Argentina y fue la más alta de Latinoamérica hasta la construcción del Palacio Barolo. Sin embargo, durante muchos años, no se la valoró como se debía. “Hubo dos incendios y en los ‘60 cuando se quema la fachada de Florida, en vez de restituir la original, la hacen a la semejanza de las de la época”, cuenta Osler. La original todavía se puede ver sobre la calle San Martín. En el año 2004 comenzó el proceso de puesta en valor y fue en ese momento en el que se volvió a revelar la ornamentación y las cúpulas tal como eran, ya que a lo largo del tiempo sólo pintaban y tapaban.

Gentileza Galería Güemes

El espacio está conformado por cuatro torres, originalmente eran todas oficinas, excepto la entrada a la torre de San Martín, que del piso 6° al 14° constituían departamentos de soltero. Según explica la presidente, “ese concepto era muy valioso, en el momento donde había muchos extranjeros que venían acá”. “Les resolvía estar en la calle más transitada y elegante de Buenos Aires”, agrega. También, cuenta con el teatro que, cubierto de terciopelo rojo, sigue funcionando y actualmente hay un show de tango. En sus comienzos el tapizado era azul y además se utilizaba como cine. Tanto el teatro como el salón de fiestas tienen palcos y un balcón similar a la estética que mantuvo el arquitecto para el salón principal de la Confitería del Molino.

Gentileza Galería Güemes

A lo largo de los pasillos y en los departamentos es posible observar como la iluminación era un punto fundamental al que Gianotti prestaba muchísima atención, incluso, los departamentos están ubicados en forma de U y dan a un patio para favorecer la entrada de luz. Ninguno contaba con cocina, sino que funcionaba un restaurante para todos los que allí se alojaban. Actualmente, detrás de la imponente puerta negra donde comían cientos de personas, la estructura de columnas y vitrales que rodean el espacio siguen igual, pero funciona una marca de aromatización ambiental que se complementa a la perfección con la estética del lugar.

El mirador

“En su momento había un telescopio, después quedó cerrado como depósito de guarda de materiales”, relata Osler. Pero en el 2010 entra al programa “Miradores de la Ciudad” y fue entonces cuando se restauró para que la gente lo pueda visitar. “El turismo es el primero que visita  y después contagia”, enfatiza la especialista y resalta que la foto que se toma del mirador es la imagen icónica porteña porque, con una amplitud de 360°, muestra las diagonales y la mayor concentración de cúpulas. También, se llegan a ver las costas del Río, la Boca, el Congreso y la punta del Obelisco. La especialista menciona que, al momento de seleccionar una imagen icónica de Buenos Aires, numerosos portales de turismo eligen la fotografía que se puede tomar desde el mirador de la Galería Güemes, en lugar de la típica postal del Obelisco. “Tiene mucha carga simbólica”, profundiza.

Gentileza Galería Güemes

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El paso de Saint Exupéry 

La Galería, además, fue espacio de inspiración cultural y alojamiento de referentes. Según cuenta Cecilia Osler, durante muchos años ensayó el coro armenio en uno de los pisos anteriores al mirador.

La historia más fantástica la guarda el sexto piso. Allí vivió Antoine de Saint-Exupéry durante más de 15 meses, desde que llega a la Argentina para hacerse cargo de la aeropostal francesa y realizar los correos para la Patagonia. “Para la gente del sur es mucho más que el autor de “El principito”, les acerco el mundo a ellos. En varias de las localidades empieza a hacer viajes que, de un día a otro, permiten la comunicación”, narra Osler. La pregunta es cómo llegó a decidir alojarse en la galería. La respuesta fue reconstruida a partir del libro “Cartas a su madre”: en el noveno piso –desconocen en qué departamento- vivía el padre de la aviación francesa Jean Mermoz. A su vez, en el actual edificio de la avenida Roque Sáenz Peña 572 se encontraba la sede de la aeropostal francesa.

Gentileza Galería Güemes

El departamento del escritor de “El principito” cuenta con un dormitorio, una sala y un baño. Si bien, debido a la situación sanitaria actual no puede visitarse, es un paseo que está abierto al público. En el sexto piso están las réplicas y traducciones de las cartas y manuscritos del autor y una réplica de su avión. El baño, donde Exupéry mantuvo a un cachorro de lobo marino durante un tiempo, sigue en sus condiciones originales. En su paso por Buenos Aires escribió, además, “Vuelo nocturno”, un ensayo en el que relata las historias que debían atravesar los pilotos para llevar adelante su tarea.

Gentileza Galería Güemes

Si de escritores se trata, Cortazar tomó la Galería como locación del cuento “El otro cielo” que se encuentra dentro del libro “Todos los fuegos el fuego”. En esa historia, relata las idas y vueltas del protagonista, un corredor de bolsa que mantiene una doble vida: entre su novia Irma y su amante Josiane, entre Buenos Aires y París y, por ende, entre la Galería Güemes y la Galerie Vivienne. Un fragmento del relato dice lo siguiente: “Por unas horas olvidé casi rencorosamente el barrio de las galerías, pero cuando volví a cruzar el Pasaje Güemes (…) fue en vano que invocara la alegre bofetada del café, su olor me pareció el de siempre y en cambio reconocí esa mezcla dulzona y repugnante del aserrín y la cerveza rancia que parece rezumar del piso de los bares del centro, pero quizá fuera porque de nuevo estaba deseando encontrar a Josiane y hasta confiaba en que el gran terror y las nevadas hubiesen llegado a su fin”.

A su vez, la Galería fue locación de filmaciones para películas como “Carlos Gardel”, “La aventurera del Pasaje Güemes” y “Evita”. No quedan dudas que en el corazón del centro porteño hay una gran historia detrás de la fachada de Florida.

 

Imagen principal: Gentileza Turismo de la Ciudad de Buenos Aires

Por: Mora Violante

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