Skip to main content

Con muchas horas dentro de casa, cada vez más familias se animaron a montar espacios de cultivos en balcones y terrazas. Cómo dar los primeros pasos.

Los interminables meses de confinamiento que llegaron con la aparición del coronavirus hicieron que los habitantes de las grandes ciudades reconvirtieran su relación con sus hogares. En ese proceso, los afortunados que contaban con espacios verdes se abrazaron a su pequeño lugar al aire libre y los patios, balcones y terrazas se volvieron ambientes más que codiciados.

Y para quienes cuentan con algunos metros cuadrados con sol, las huertas se transformaron en una gran opción. Es que la necesidad de comer mejor, pero también de conectar con la naturaleza y aprovechar el tiempo puertas adentro fue el combo ideal para animarse a poner manos en la tierra y desconectarse de las pantallas por un rato. 

Para Lucrecia Michelotti, creadora de Huertas Lulú, este invierno notó una creciente importante en la demanda de trabajo, que generalmente se concentra en marzo/abril y en primavera. Es que la emprendedora registró un fuerte interés en especial por parte de las familias que elegían las huertas también como una opción para que los más chicos tuvieran nuevas actividades durante el tiempo de cuarentena. “Para ellos es maravilloso e, incluso, acompañan los ciclos mucho más que los adultos. Te sorprende la delicadeza con la que tratan a las plantas y cómo se enganchan. Es un momento para sumar una actividad de conexión familiar y para trabajar lo sensorial también. Y para los que tienen hijos más grandes es una herramienta para sacarlos de adentro un rato”, dice. 

Sebastián Salguero, director de Mundo Terraza, coincide y dice que notó “una explosión de este tipo de trabajos” que vino de la mano de una toma de conciencia de la gente. “Nos piden por terrazas verdes: nos suben la vara. No es solo poner lindo el balcón”, afirma y agrega que esos espacios se transformaron en el único lugar de la casa que posibilitan desconectarse de la rutina del home office y despejarse. 

Además, Michelotti también notó un mayor interés por la instalación de huertas comunitarias en las terrazas de los edificios, que se volvieron “un amenitie más” pensado, inclusive, desde los propios desarrolladores de los nuevos emprendimientos. “Le agrega un valor de convivencia, porque es raro que en una huerta se desate una pelea. Es un ámbito agradable. Sirve para empezar a trabajar los lazos y que resurjamos desde lo social”, reflexiona.

Salguero afirma que este tipo de espacios se pueden montar de forma práctica y, a su vez, es posible sumar sistemas de riego, más allá de que los vecinos se organicen para cuidarla, es efectivo y rápido. Su compañera de Mundo Terraza, Sol Bach, asegura que en algunos barrios muchos vecinos residentes de casas se organizan para montar huertas en las veredas. “Cuando tenemos una huerta estamos entrando en contacto con la gente que lo rodea, con los vecinos, con compartir el momento y la misma curiosidad. Trae un vínculo nuevo con la gente y con la naturaleza”, aseguran.

Suscribite a nuestro newsletter

Cómo empezar: paso a paso

El trabajo en la huerta requiere atención todo el año, no solo durante los meses de encierro. Michelotti explica que las cuatro estaciones son propicias para arrancar, cada una con su cultivo específico, aunque es cierto que en primavera-verano es cuando hay mayor interés porque muchas de las frutas y verduras de esa temporada son más vistosas. “Trabajamos con calendarios de siembra. Cada mes vas eligiendo qué sembrar según el consumo de cada familia”, aporta Michelotti. 

Para dejar las excusas de lado, la emprendedora asegura que no hay limitantes de espacio para armar una huerta. Se pueden montar incluso en cualquier contenedor reciclado que haya en la casa, siempre y cuando, tenga buen drenaje y buen sustrato. Pero lo más importante, y que no se negocia, son las horas de sol. De 5 a 6 horas de sol por día es el mínimo requerimiento para las plantas de fruto, aunque las de hoja o las aromáticas son menos exigentes en ese sentido.

Resuelto ese paso, es hora de elegir dónde se va a montar la huerta. Para ello hay muchas opciones, todo es válido si no nos importa tanto el costado estético: un cajón reutilizado puede servir. Ahora bien, para quienes buscan una pieza que vaya en concordancia con la ambientación de la casa, Michelotti afirma que cuentan con opciones en madera que se hacen a la medida de cada espacio. Las más elegidas son las mesas de cultivo, que son altas (muy cómodas para trabajar) y hasta vienen con rueditas para que sean fáciles de adaptar a cualquier espacio. Para quienes cuenten con más lugar hay opciones de bancales a tierra directo para contener el sustrato y, también, bateas más profundas ideales para cultivos de raíz como las zanahorias.

Para tener una idea de la inversión mínima requerida, Huertas Lulú ofrece las mesas de cultivo a $ 4700 y los kits de sustrato y semillas a $ 1800, que llegan con un tutorial para poder armarlo fácilmente en casa. 

Para los principiantes con poco lugar, Bach y Salguero recomiendan las aromáticas: necesitan menos sustrato y se plantan en macetas más pequeñas, por lo que la huerta puede montarse en la cornisa de una ventana o colgadas de la reja del balcón. Además, se consiguen fácilmente en cualquier vivero. Igualmente, los expertos explican que la variedad de opciones es enorme y puede replicarse con facilidad una huerta en cualquier terraza o balcón. Lo mínimo necesario son unos 30 o 40 centímetros de profundidad para la maceta, con la única diferencia de que crecerá un menor volumen de plantas.

Cabe destacar que una opción de este estilo no demanda mucho tiempo de mantenimiento. Michelotti asegura que con una hora al día, por la mañana o al atardecer, alcanza para dar una vuelta por la huerta, regar y controlar si hay plagas o bichos. Y aunque es fácil aprender a llevarla adelante y se puede hacer de manera autodidacta con la gran cantidad de información que hay en Internet, en el camino de cada uno también se puede optar por contratar horas de mantenimiento, para los que todavía no se sienten tan seguros. 

Para complementar, desde Mundo Terraza, aconsejan sumar una compostera para completar el círculo. Estas opciones pueden instalarse perfectamente en el balcón y como resultado ofrecen tierra fértil para seguir usando en la huerta.

Por último, la fundadora de Huertas Lulú asegura que los vegetales ideales para empezar son los rabanitos, porque son veloces y de bajo mantenimiento, o las rúculas, que pueden crecer cómodamente incluso en una maceta para tenerlas a mano para las ensaladas. El paso siguiente sería sumar otras verduras de hoja como lechuga, aunque tienen tiempos de crecimiento más lentos. 

Entre los preferidos del público están los tomates cherry, las frutillas y zanahorias y, no podía faltar, el nuevo protagonista de estos meses: el kale, muy rústico que crece con facilidad.

Michelotti recomienda complementar con flores como caléndulas y copetes para que atraigan abejas y se facilite la polinización. 

Imagen principal: Cookie_studio para Freepik

Por: María Eugenia Iglesias.

Compartir

Enviar una respuesta

Recibí las últimas novedades del mercado inmobiliario