La sustentabilidad no es una tendencia, sino un hecho. Separar la basura, llevar la bolsa reutilizable cuando vamos a hacer las compras y hasta la vuelta de la moda vintage son todos pequeños hábitos que la sociedad fue incorporando con el fin de cuidar los recursos y actuar con mayor responsabilidad en el mundo en que vivimos. 

Pero esas acciones no están solo hacia afuera, sino que muchos ya eligen replicarlas puertas adentro. Cada vez existen más opciones para que las casas se vuelvan hogares en equilibrio con el medio ambiente y las consultas de los interesados en mejorar las características de sus viviendas para seguir esta línea crecen a la par

Así lo explica Guadalupe Cuello, arquitecta socia de Estudio Cuello, que asegura que nota mayor conciencia en la sociedad, en especial entre las nuevas generaciones. Para aquellos interesados en montar un hogar más sustentable, la experta enumera varios pasos que se pueden seguir, cada vez más al alcance de la mano. 

Primero, para quienes están evaluando construir una vivienda desde cero, Cuello recomienda empezar pensando un diseño bioclimático. “Lo importante es el diseño para explotar al máximo todos los recursos naturales: el sol, vientos, iluminación natural, humedades, vegetación y hasta las lluvias. Según la zona donde estés trabajando vas a tener recomendaciones específicas”, asegura.

Y una vez resuelto el diseño, se aplica tecnología. Por ejemplo, termotanques solares, que generan agua caliente y calefaccionan a partir de la luz del sol. “Lo primero que se hace es bajar el consumo con los materiales. Si aislamos bien la casa no vamos a gastar en refrigeración o calefacción. Hay mayor costo en los materiales, pero ahorro en climatización. Empezás a hacer una balanza en los costos y termina siendo accesible y posible”, dice y explica que un termotanque de estas características puede costar unos $25.000 y la inversión se recupera rápidamente porque reflejan un ahorro significativo en las facturas. 

Sin embargo, también asegura que hay opciones más costosas que para viviendas particulares no son redituables desde lo económico, como paneles fotovoltaicos, aunque sí son útiles desde el punto de vista sustentable. 

“Lo que nosotros estamos viendo de un tiempo a esta parte en materia de sustentabilidad en la construcción está mayormente orientado a la eficiencia energética. El que consume este tipo de construcción es un público mucho más exigente, que no ve con buenos ojos a los convencionales sistemas constructivos por su intrínseca ineficiencia térmica. No solo desde la perspectiva del ahorro en el gasto en energía, sino desde un mayor nivel de conciencia en términos de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente”, coincide Luis Di Palma, CEO de Steel Tech Group.

El ejecutivo de esta empresa que brinda soluciones con un sistema constructivo llamado Steel Framing dice que se enfocan en ofrecer una herramienta que tiene un menor impacto ambiental como consecuencia de la industrialización de todos sus componentes. A su vez, desde el punto de vista económico, ofrece un amplio abanico de posibilidades haciéndolo sumamente competitivo frente al ladrillo y a otros sistemas constructivos. “Sin dudas el mayor ahorro se ve con los años, tanto por la calidad de los materiales que no requieren mantenimiento, como por los menores costos en el consumo energético”, aporta.

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La opción de la remodelación

Pero no hace falta empezar desde cero. Para quien desee readaptar su casa ya construida también hay opciones. Cuello explica que se pueden hacer refacciones en paredes, techos y ventanas para conseguir un buen aislamiento. Cambiar las ventanas es lo primero que se hace: se reemplazan los vidrios simples por unos dobles que sean herméticos y con eso la climatización se vuelve más eficiente, además de colaborar con la acústica. 

Una vez que los techos se aíslan, existe la opción de trabajar con techos verdes que pueden reducir hasta un 40 por ciento la temperatura de los ambientes. “Con todo esto la pirámide de consumo energético, donde la mayor parte se la lleva la climatización, se invierte. Al bajar el consumo de energía impactás mucho en la ciudad, porque el aire acondicionado y las lozas a la vista generan un fenómeno que se llama isla de calor, que genera que siempre haga más calor que en las afueras. Si trabajamos con estos materiales, baja la temperatura de la ciudad y automáticamente consumimos menos energía”, afirma Cuello. 

La problemática del agua es otra a mitigar. Cuello propone soluciones para bajar el consumo de agua potable, sobre todo en ocasiones donde no se la necesita como cuando lavamos el auto o la vereda. 

Si diseño una casa de cero lo ideal es que el agua potable esté solo en la ducha, los lavatorios, la pileta de la cocina, pero en inodoro, lavarropas, canillas para regar y eso tendríamos que usar otro tipo de agua. Se puede hacer recolección de agua de lluvia o tratamientos de aguas grises”, asegura y explica que además se pueden colocar artefactos eficientes como inodoros de doble descarga (que consumen entre 3 y 6 litros de agua por descarga, mientras uno tradicional consume 12), reemplazar la grifería por canillas monocomando y que tengan aireador (que bajan un 40% el consumo) y hasta elegir electrodomésticos que mejoren la eficiencia, que sean de clase B en adelante (idealmente A o AA).

La iluminación es otro factor a tener en cuenta. Es importante reemplazar las lamparitas por LED, porque no generan calor que influya en la temperatura del ambiente, pero también porque son de alta duración y eso nos permite bajar la cantidad de desechos. “Una casa es como el cuerpo humano: genera recursos y desechos. Nosotros lo alimentamos y los desechos tenemos que tratar que sean lo menor posible”, sintetiza Cuello.

Sobre el tema de la basura, los vecinos también están tomando más conciencia. Desde la separación de residuos a cargo de los consorcios, hasta el compromiso personal de cada uno. Para los más involucrados que se animan a compostar los desechos orgánicos hoy en día hay opciones de composteras que entran perfectamente en el balcón de un departamento.  

Por último, Cuello dice que desde el diseño además se está pensando en el impacto en la movilidad urbana. Con cada vez menos gente usando autos, ahora los arquitectos piensan los edificios con espacios para guardar bicicletas o motos. Cada uno aportando desde su lugar.

Por: María Eugenia Iglesias.

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