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Los clásicos chalets son una marca registrada de La Feliz. Cómo se popularizó este tipo de arquitectura en la ciudad costera que tiene una historia muy rica en cuanto a sus construcciones y donde hoy también se ven obras de reconocidos arquitectos modernos.

El calor ya llegó a estas latitudes, se acerca la época de vacaciones y muchos planean unas vacaciones frente al mar. Mar del Plata, esa ciudad costera que enamora temporada tras temporada, no decepciona. Playas, teatro y delicias como pescados y mariscos son los planes elegidos por excelencia, pero también su arquitectura forma parte de ese combo cultural que la vuelve tan única y amada. 

Como en otras ciudades argentinas, Mar del Plata alberga un crisol de culturas y estilos que reflejan la diversidad ladrillo a ladrillo. Allí podemos encontrar íconos de la modernidad como la Casa Sobre el Arroyo, el Terrace Palace de Bonet o el balneario La Perla del reconocido arquitecto Clorindo Testa.

Pero vayamos unos años más atrás en la historia para hablar del souvenir favorito de La Feliz: los clásicos chalets. 

Hoy en día, el paisaje urbano de la ciudad se encuentra lleno de estos chalets, una tipología local que surge como una evolución de lo que se conoce como “pintoresquismo”, un estilo arquitectónico heredado de Europa que produjo casas que parecían sacadas de un cuadro. Para entender cómo se propagó tanto por este tradicional destino costero hay que remontarse a la época en que Peralta Ramos, fundador de la ciudad, decide convertir al entonces pequeño poblado vinculado a un saladero, en un emprendimiento turístico.

“Lo convirtió en algo más interesante. Va por los primeros hoteles y atractivos turísticos con idea de atraer a la aristocracia argentina que en ese momento no estaba pudiendo viajar a Europa, a principios de siglo, por la Primera Guerra Mundial. Entonces buscaba un segundo lugar de residencia que acabó siendo Mar del Plata”, comenta Pedro Ferrando, integrante del equipo que hace @arqmardelplata, un proyecto que registra y comparte la arquitectura de esta ciudad. 

Pareciera que desde siempre en Argentina se buscó emular los estilos europeos y era esta aristocracia la que podía costearlo, incluso de formas insólitas. “Era tal la imitación que, por ejemplo, se copiaban las salas de chimenea dentro de las casas, pero con chimeneas decorativas, que no funcionaban. Ni siquiera tenía que funcionar, se tenía que parecer. El ‘pan de bois’, esos revestimientos de madera que son estructurales en la arquitectura normanda, aquí es decorativo: es una madera pegada al frente. Inclusive los herrajes: los chalets Mar del Plata los usan para sujetar las puertas, pero no son reales, son chapas”, desarrolla Ferrando. 

Lo cierto es que la ciudad supo tomar el estilo europeo y hacerlo propio con materiales autóctonos. Estos chalets tienen ciertas características que los hacen reconocibles: el uso de piedra de Mar del Plata; la madera hachada, ya sea a través de postigos o puertas; un mini jardín en la entrada, simbólico y sin función práctica; el uso de teja española y los techos con varias inclinaciones a diferentes aguas, fraccionados y repartidos en varias volumetrías. En algunos casos, hasta el uso de enanitos de jardín, figuras decorativas o, incluso, los espacios donde van pequeñas figuras religiosas. 

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La ciudad está repleta de estos chalets. Algunos son más representativos, como la Villa Ortiz Basualdo, una impresionante mansión de estilo francés ubicada en la esquina de la Avenida Colón y Carlos Alvear, donde hoy se aloja el Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino, que permite conocer el interior y da una idea de cómo era la vida de la aristocracia. También, es posible visitar el Centro Cultural Victoria Ocampo, que funciona en una antigua residencia de estilo inglés que pertenecía a la escritora argentina.

Por supuesto, además, hay muchos otros chalets que tienen un menor valor individual, pero que en conjunto hacen al tejido de la ciudad, aunque con el tiempo se perdieron para dar paso a edificios modernos, según explica Ferrando: “Particularmente no son grandes joyas, pero sumadas una a la otra generan una identidad propia y eso es lo que se está rompiendo en Mar del Plata”.

Lo cierto es que la ciudad balnearia cuenta con un paisaje urbano muy rico e interesante que uno no puede dejar de conocer entre idas y vueltas a la playa. 

Imagen principal: arqpulti en Flickr

Por: Santiago Iglesias.

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