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El 25 de mayo en la Argentina se conmemora el Día de la Patria porque en esa misma fecha pero de 1810 se conformó el primer gobierno criollo en el Cabildo de Buenos Aires. En ese momento Argentina no existía como país y el Cabildo sirvió como sede central donde los vecinos más relevantes de Buenos Aires pensaron en la unión de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 

Contexto:

España había sido invadida por Napoleón Bonaparte y su rey, Fernando VII, había sido apresado. Esta inestabilidad despertó el deseo de autogobierno por parte del Virreinato del Río de la Plata y supuso el fin de la época colonial. El 22 de mayo de 1810, tras un debate agitado, ganó la propuesta de destituir al virrey Cisneros y el 25 de mayo se conformó la primera junta de gobierno local, llamada Junta Superior Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata.

Qué era el Cabildo:

Cabildo proviene de la palabra en latín capitulum, que significa “a la cabeza”. La presencia de esta institución era una condición jurídica para que existiera una ciudad, de acuerdo a las Leyes de Indias. Se trataba de la única autoridad elegida por la sociedad local y estaba conformada por los “vecinos” de Buenos Aires. Sus funciones comprendían la administración, la vigilancia, el abastecimiento, la impartición de justicia, la administración y organización de la ciudad y las áreas rurales que la rodeaban.

Quiénes eran los “vecinos” de Buenos Aires:

Eran los miembros del Cabildo, aquellos que tomaban decisiones sobre todos los habitantes de Buenos Aires. Únicamente los vecinos blancos, adultos, propietarios y con prestigio social podían formar parte del Cabildo. Los hombres que no eran blancos, llamados de las “castas”, los pobres y las mujeres no podían ser miembros. Las personas que vivían fuera de la ciudad tampoco podían ser representados. Cuando los asuntos que se debían tratar eran urgentes se convocaba a un “cabildo abierto”. Los cargos en el Cabildo duraban un año y cada 1 de enero los miembros elegían a sus sucesores.

La primera cárcel de la ciudad:

El Cabildo funcionó como la primera cárcel de la ciudad desde la fundación de Buenos Aires en 1580. Se encerraban tanto hombres como mujeres por delitos como homicidios, robos, prostitución y, también, con delitos relacionados a la moral de la época. Respecto a estos últimos, Ma. Florencia Casali, una de las guías del museo, explicó: Se penaban delitos contra la moral sexual de la época, como casos de infidelidad, promesas incumplidas de matrimonio, personas conviviendo sin estar casadas”. “También, hubo historias de jóvenes revelados contra la autoridad paterna, se encarcelaban personas que no tenían ocupación fija que eran consideradas “vagas” o  esclavos y esclavas que eran enviados por sus amos por desobediencia”, agregó.

Regía la presunción de culpabilidad hasta que se demostrara lo contrario, por lo que los detenidos permanecían en la cárcel hasta que se libraba el juicio. Los presos eran víctimas de torturas y castigos como el uso del cepo o de los grilletes para evitar fugas. Además, muchos de ellos eran obligados a hacer trabajos públicos y las mujeres presas a cocinar para el resto de los encarcelados.

En 1725 se destinó el ala sur de la planta baja como calabozo para los presos y, medio siglo más tarde, se habilitaron otras celdas en el patio trasero. La cárcel estuvo abierta más de 300 años. Recién se cerró en 1890, cuando se inauguró la penitenciaría nacional en el Parque Las Heras de Palermo.

La sociedad colonial era muy desigual y esta cuestión se traducía en los castigos que se implementaban sobre los presos. Los blancos no sufrían castigos físicos, mientras que los miembros de las castas como los negros y mestizos si. De hecho, un ejemplo de esta problemática fue el caso de Matías Malaver, un negro libre, condenado a cuatro años por convivir fuera del matrimonio con una mujer española.

Mujeres en revolución:

Durante la revolución de mayo sucedió un hecho impensado para la época, las mujeres contagiadas por el ánimo revolucionario se involucraron en la vida política. Las de clase social más alta debatían los asuntos públicos en reuniones y tertulias. Incluso, Casali relató cómo las mujeres de familias más adineradas donaban sus joyas para aportar en la guerra. Utilizaban vestidos de estilo “imperio” inspirado en la revolución francesa, austeros y cómodos, sin corset.

Vestido estilo “imperio”.

A raíz de estas reuniones de mujeres, los hombres se quejaron y expresaron en un impreso anónimo de 1813: “Toca ya la raya de lo escandaloso el modo libre en que se expresa un número no despreciable de jóvenes patricias en orden a los negocios políticos”. Los hombres tenían tal grado de indignación por la “rebeldía” de estas mujeres que pidieron que fueran castigadas por “satirizar las más sabias disposiciones de nuestro gobierno”. Muchas de ellas, fueron grandes personalidades de la política como Mariquita Sánchez de Thompson, Melchora Sarratea o Juana Azurduy.

El rol del “bajo pueblo” en la lucha por la independencia:

El llamado “bajo pueblo” hacía referencia a los miembros de las castas, como los negros y mestizos, y los indígenas que en la sociedad colonial que estuvieron involucrados de forma activa en los debates políticos y profundamente en contra de seguir bajo las normas de la corona española. Además, en el Museo Nacional del Cabildo se explica que aquellos que formaban parte del bajo pueblo experimentaron una “igualación simbólica” al apoyar la Revolución. El “bajo pueblo” sirvió en la guerra de la independencia como la principal fuerza de lucha. Los soldados eran reclutados de forma obligatoria, aunque ciertas veces entraban al ejército de forma voluntaria.

Origen de la palabra argentino:

En 1810, Argentina no existía, se utilizaba el término argentinos para hablar de quienes habitaban el Virreinato del Río de la Plata. Argentina fue denominada de esta forma por su origen ligado a los habitantes de las orillas del Río de la Plata que fueron llamados argentinos, proveniente del latín argentum que significa plata. Durante la guerra de independencia entre las diferentes provincias surgió una identidad común y en 1826 se utilizó por primera vez el nombre República Argentina.

Cuántas veces se reformó el cabildo:

El cabildo sufrió numerosas remodelaciones a lo largo de su historia y, también, creció su importancia como símbolo político e histórico. Su fachada fue remodelada 5 veces. Hoy, conserva la forma en la que se reformó en 1940, que emulaba la fachada colonial original.

Durante la dictadura de José Félix Uriburu en 1930, se impulsó un fuerte discurso nacionalista y comenzó la puesta en valor y remodelación del Cabildo. El objetivo: estimular el patriotismo entre los argentinos. Así fue como el arquitecto Mario Buschiazzo remodeló el Cabildo e imitó su construcción original en base a una acuarela de Carlos Pellegrini de 1829.

 

Radiografías del Trabajo:

Se trata de un proyecto organizado por el Museo Nacional del Cabildo junto con la asistencia del Smithsonian Institution que consiste en dar un contexto histórico de los objetos que se exponen, qué trabajadores los hicieron, en qué condiciones, cómo se trabajaba en ese momento y qué uso les fue dado.

Un ensayo de este proyecto, es la pava de metal expuesta en la entrada del Cabildo. Se trata de una pava de hornillo: en su interior se colocaban brasas calientes para conservar el calor del agua para cebar mate. En la época colonial todas las clases sociales tomaban mate, desde la élite hasta los esclavos. La pava expuesta perteneció a  una familia de grandes comerciantes española, de apellido Álzaga, que vivía en Buenos Aires. Las familias acaudaladas se reunían en tertulias en las que bailaban minué y tomaban mate en varios recipientes de plata. Las encargadas de cebar el mate eran las esclavas, muchas veces afrodescendientes.

Alrededor de la vitrina que protege la pava se encuentran ilustradas imágenes de indígenas en una mina de plata en el Cerro Rico en Potosí, Bolivia, anteriormente denominado Alto Perú. Las comunidades indígenas eran explotadas: obligadas a bajar a más de 200 metros de profundidad a tallar la plata de las rocas de la mina para extraerla y llevarla a la superficie. “Los objetos que vemos en el museo, en su mayoría, pertenecieron a la elite y desde el museo proponemos una mirada distinta sobre ellos. Queremos mirarlos pero con una mirada radiográfica: ver lo que no se ve, aquello que está escondido.”, explicó Casali, sobre esta exposición que pretende ampliarse a fin de año.

 

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Fotos: Lucía Benavente.

Por: Lucía Benavente.

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