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El sueño de un nuevo estilo de vida pero estando igualmente cerca de la Argentina se concreta con el salto que cada vez más argentinos dar hacia tierras uruguayas. Es que ya sea por un cambio de ritmo, por una búsqueda de huir de la inestabilidad macroeconómica argentina o por el buen manejo que tuvo el país vecino frente a la pandemia, entre los brokers ya comentan sobre una nueva oleada de argentinos que abrazan Uruguay.

Con el ojo principalmente puesto en Montevideo y Punta del Este, aunque cada vez más abiertos a opciones como Carmelo y Colonia, desde las inmobiliarias apuntan que el abanico de compradores está cada vez más abierto, con nuevos interesados más allá de los típicos buscadores de un departamento de veraneo. 

“Desde que comenzó la pandemia, el hecho de que en Uruguay se tomaran medidas para promover la inversión inmobiliaria y atar la compra de un inmueble a la residencia fiscal, sumado a otros decretos que propiciaban la llegada de empresas, más la incertidumbre argentina, hizo que muchos argentinos pusieran el ojo tanto para vivir como para invertir”, dice Alejandra Covello, de Covello Propiedades que cuenta con cuatro sucursales en el país vecino. 

Lo que explica la agente es que quienes consultan ya no buscan una segunda residencia, sino una vivienda permanente y en el caso puntual de Punta del Este, la ciudad está acompañando con cada vez más opciones que la convierten en un punto en el mapa más que atractivo para instalarse. “Este invierno se vio por primera vez a los edificios iluminados en un 40 por ciento, cuando en otra época hubiese estado todo apagado. Punta del Este es una ciudad resort, que tiene mar pero también actividades culturales, deportivas y un montón de otras opciones que hacen que la gente pueda estar cómoda todo el año”, ejemplifica.

“Mucha gente que se está mudando. Está cambiando la fisionomía de la zona de Maldonado que pasa de ser un lugar balneario a aparecer oficinas corporativas. 

Hay muchos americanos, sudafricanos, europeos, típicamente españoles con un alto poder adquisitivo, interesados”, describe Pablo Flores Medina, director de Salaya Romera Uruguay. 

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Un nuevo comienzo

Los argentinos interesados normalmente conocen el país y su recorrida empieza viendo propiedades de forma remota. En eso, los agentes se apoyan mucho en la tecnología con videollamadas, paseos virtuales y fotos 3D para hacer una primera selección. “También para esto nos apoyamos mucho en profesionales como arquitectos y escribanos, para ofrecer un extra al cliente. Enviamos informes para darles mayor tranquilidad”, agrega Flores Medina.

Para Covello, el comportamiento de los argentinos es distinto según la ciudad. En el caso de Punta del Este, detecta un gran interés por parte de familias con hijos en edad escolar, muchos de ellos buscando alquiler con opción de compra, una modalidad que les permite hacer más sencillo el traslado.

Luego, el segundo target es el de las personas más grandes, de 55 a 75 años, que hacen trabajo remoto con la idea de buscar unidades más chicas y eligen edificios con amenities en barrios como Carrascos, Pocitos y Punta Carretas, o La Brava, La Mansa, Manantiales y José Ignacio. “Es gente que conoce porque venían a veranear. Buscan estar en la península, cerca de los negocios”, agrega la experta que, por último, distingue un tercer público: aquellos que buscan renta para alquilar todo el año. “Aumentó la rentabilidad de inmuebles de un 3 por ciento a un 6 por ciento anual. Este grupo busca unidades que van entre uno y dos dormitorios, en unidades a estrenar o con poco uso”, dice Covello. 

Flores Medina destaca la gran oferta de amenities disponible: “La gente busca el goce de su vivienda, donde vive y trabaja en algún punto. Acá los edificios tienen servicio de mucama. Las piletas cubiertas y gimnasios se buscan mucho también. Y los edificios se piensan con oficinas, salas de reuniones, donde uno puede ir a trabajar. Otro tema a destacar es que hay alta conectividad y es importantísimo para trabajar”, dice y destaca que también son muy buscados los espacios abiertos o salas de ocio, así como las cocheras, pues es una zona muy dependiente del auto.

En Punta del Este, Flores Medina dice que la oferta de precios puede variar mucho incluso en una misma cuadra, según las características de cada propiedad. Pero en promedio se maneja un número de US$ 3180 por metro cuadrado en península, US$ 3400 en La Mansa, US$ 3600 en la Brava, aunque el rango total va desde los US$ 2800 a los US$ 6000.

“Los drivers de Punta del Este son inentendibles, porque la gente quiere seguir comprando acá. Se había proyectado una caída del mercado, pero se estabilizaron los precios después del inicio de la pandemia, incluso comenzaron a subir una vez que se agotó la oferta del que quería salir del mercado. Se está viendo un cambio en la fisionomía. Es una ciudad pequeña pero cosmopolita con una nueva identidad cultural”, señala.

En tanto, Covello apunta que hoy en Uruguay se pueden encontrar productos que enamoran, y especialmente en Punta del Este se encuentra la combinación de amenities, rabla y mar a precios que pueden llegar a estar un 30 por ciento por debajo de los de Buenos Aires. Una oportunidad que muchos están aprovechando.

Imagen principal: Paz Arando para Unsplash

Por: Eugenia Iglesias

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