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Es el destino del Partido de la Costa con más auge. Los precios bajaron en promedio un 30% desde la pandemia, pero en verano la ocupación es récord con alquileres en dólares.

Invertir en ladrillos no parece ser hoy la opción más atractiva. Es que la baja rentabilidad y la incertidumbre que se vive en el mercado de real estate hacen que los ahorristas se inclinen hacia otros negocios. Pero comprar hoy una propiedad en la costa, puede ser una buena opción pensando en un alquiler temporal durante los meses de calor.

Costa del Este sobresale como la perla del Partido de la Costa. El balneario, lindero a Aguas Verdes no se parece en nada a sus vecinos. Con sus casonas, lomadas, pinos y pocos edificios, se instala como el destino favorito de quienes buscan una mayor conexión con la naturaleza.

Pero, ¿qué lo hace atractivo? Los precios bajaron en promedio un 30% desde la llegada de la pandemia y en los últimos dos años hubo récord de ocupación durante los meses de verano. Dos factores determinantes para el ojo del inversor.

“En los últimos dos años bajaron en promedio un 30% los precios de los lotes y las propiedades. En 2020, se registraron verdaderas oportunidades, que aún hoy existen. Aquellos que habían comprado un terreno como inversión, pero no habían construido, decidieron venderlo y hacerse del cash, por lo que hubo oportunidades más que atractivas para los inversores que apostaban a edificar su propia casa de verano“, explica Delia Duarte, dueña de la inmobiliaria homónima, pionera en Costa del Este.

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La localidad argentina empezó a expandirse y a hacerse conocida a partir de 2001, casi paralelamente al estallido económico del país. La ciudad es conocida por su parecido con Cariló en donde los pinos y las lomas sobresalen y casi no existen los edificios.

Pero a diferencia del balneario más top del partido de Pinamar, Costa del Este, tiene una característica particular: sus lotes son, en general pequeños, con entre 600 y 800 metros cuadrados (m2). Y es que apunta sobre todo a la clase media 

“Los precios dependen de la ubicación del terreno y de su dimensión. Hoy tenemos, desde los USD 25.000 hasta los USD 75.000, teniendo en cuenta que fueron retasados con una baja del 30% en los últimos dos años como consecuencia de la pandemia y de la situación económica que afecta al sector“, remarca Duarte.

Se trata de precios mucho más accesibles de lo que se puede conseguir hoy por ejemplo en Costa Esmeralda, también parte del Partido de la Costa. Con más de 3800 lotes distribuidos en un total de 16 barrios cerrados, hoy se paga en promedio entre USD 60.000 y USD  70.000 por un terreno de 1000 m2, es decir, casi tres veces más que Costa del Este.

Y para aquellos inversores que busquen comprar hoy para tener rentabilidad el próximo verano puede hacerlo, con apuesta a las viviendas ya terminadas. “Un dúplex, la casa típica de costa, se vende entre USD 95.000 y USD 150.000”, indica la empresaria inmobiliaria. “En general, tienen dos baños, cochera y un pequeño patio”, indica Duarte.

El precio de las casas más grandes tiene un piso de USD 210.000 y llega hasta los USD 350.000, con detalles de categoría que van desde pileta y servicios como wifi y cable. “El mercado de venta de casas se mueve pero muy lentamente. Hoy, la mayoría apuesta en comprar un terreno para construir su propia vivienda porque los precios de la construcción siguen siendo atractivos”, sostiene.

Pero para el inversor que busca una rentabilidad inmediata, inclinarse por una casa o dúplex es sin dudas la mejor opción. Solo con ver los números que dejó el verano 2022 sirve para imaginar la ecuación a futuro. “Este verano, Costa del Este tuvo una ocupación cercana al 100%. Registró una de las mejores temporadas de la última década”, resalta Duarte.

Alquilar una casa en enero y febrero costó entre USD 50 y USD 100 por noche. “Los precios se pactan en dólares. Pero se abonan en moneda local, por lo menos, en la mayoría de los casos”, indica.

Si bien la mayoría de los alquileres se hace por quincena, en el último año, se instaló un nuevo comportamiento, producto de la pandemia. “Tenemos inquilinos que vienen por seis meses: trabajan acá de forma remota y luego, se vuelven”, agrega la bróker que aseguró que la capacidad también estuvo al tope en semana santa.

La principal característica que llama la atención en el destino es la ausencia de edificios. “En 2007, cuando el crecimiento de la ciudad se estaba dando tan de golpe, la Municipalidad definió un código urbanístico sin edificios”, explica.

De esta forma, los edificios y los apart hotel sólo están permitidos de la Avenida Interbalnearia (en el centro de la ciudad) hasta la Costanera.

Por: Belén Fernández.

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