Skip to main content

Con la imposibilidad de reunirse puertas adentro, los vecinos de las grandes ciudades buscan refugio en los espacios verdes. Cómo será la nueva relación con los parques y por qué es un reencuentro que llegó para quedarse. El caso de Buenos Aires. 

Los porteños tienen unos seis metros cuadrados de espacio verde por habitante, tres por debajo de lo que recomienda Naciones Unidas. Así y todo, los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires supieron aprovechar al máximo cada centímetro de pasto desde que las restricciones por cuarentena se relajaron y permitieron los encuentros en plazas y parques. 

Desde ese momento, los espacios verdes tomaron protagonismo como nunca antes. Si antes sitios como los lagos de Palermo o Plaza Francia eran orgullo para los porteños, ahora se volvieron un lugar de encuentro y de alivio luego de tantos días de encierro. 

 “En el contexto de la pandemia los vecinos volvieron a encontrarse con los espacios verdes, los parques y plazas, como con el jardín de su casa. De alguna manera, la pandemia hizo que los espacios verdes vuelven a ser un lugar de encuentro y de alegría. Hoy los más chicos, grupos de amigos y familias pueden reunirse en la plaza de su barrio y generar un entorno seguro cumpliendo con el uso de tapabocas, las normas de distancia social y la higiene personal”, dice Facundo Carrillo, Secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal de la Ciudad.

Para la arquitecta argentina Delfina Bocca, ex Zaha Hadid  y que ahora está lanzando su estudio Mother en Londres, el reencuentro con estos espacios será una de las cosas positivas que dejará la pandemia. “Nos hizo bajar mil revoluciones a todos. Ahora ponemos por encima el cuidado de la salud y el vivir bien. Hacia allí van a ir todos los cambios de tendencias”, señala la profesional que está instalada en la capital inglesa, pero divide su trabajo entre Gran Bretaña y Argentina. Desde allí analiza el contexto y ve cómo, a partir de la imposibilidad de reunirse puertas adentro, los habitantes de las ciudades van hacia los parques más allá de las temperaturas e, incluso, muchos optan por alejarse de las ciudades y mudarse a espacios con más verde en los suburbios. “Antes solo se aprovechaban en primavera o verano, pero ahora se buscan también con el frío y están viendo cómo calefaccionar en el caso de los cafés o lugares con mesas al aire libre. Ya no se trata de algo estacional”, aporta. 

Suscribite a nuestro newsletter

Los más elegidos

Pero no solo los grandes y clásicos parques se volvieron protagonistas, también las plazas de barrio se colmaron y pusieron a la cercanía con estos espacios como punto fundamental para la vida en la ciudad. “Quizás muchos porteños tenían un recuerdo lejano de la vieja plaza del barrio, pero hoy se encontraron con espacios cuidados, más infraestructura como sistema de riego automatizado, paisajismo, caniles, corredores internos con cemento intertrabado, arbolado. Y si bien todavía no se puede acceder a patios de juegos, postas aeróbicas, seguimos trabajando en mejorar espacios para que los vecinos puedan disfrutar todos los días”, explica el secretario sobre la nueva oferta dentro de los espacios.

Desde el gobierno de la Ciudad aseguran que antes de la pandemia los lugares de mayor concurrencia eran el parque 3 de Febrero, parque Avellaneda, parque Chacabuco,  parque Rivadavia, plaza Houssay, plaza Ciudad de Banff, plaza Democracia, plaza Almagro y plaza Martin Rodriguez, pero lo cierto es que hoy todas las plazas barriales están teniendo mucha concurrencia.

Parque Chacabuco Gentileza Ente de Turismo de la
Ciudad de Buenos Aires: travel.buenosaires.gob.ar

Quienes viven en comunas como la 1 o la 14 están en la ubicación con más espacios verdes por habitante de la Ciudad. Así, los vecinos de Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat, Constitución y de Palermo, respectivamente, cuentan con la ventaja de tener fácil acceso a lugares donde disfrutar del aire libre. 

Parque 3 de Febrero Gentileza Ente de Turismo de la
Ciudad de Buenos Aires: travel.buenosaires.gob.ar

Sin embargo, en la otra punta del ranking, están los vecinos de la comuna 5 (Almagro y Boedo) y 10  (Floresta, Monte Castro, Vélez Sársfield, Versalles, Villa Luro y Villa Real), donde cuesta más encontrarlos. 

Para Bocca, se trata de un fenómeno que atraviesa clases sociales y que con las facilidades de la tecnología, es cada vez más elegido hasta como sitio de trabajo. “El borde entre el espacio interior y el exterior se va difuminando”, asegura y comenta que puertas adentro también se está buscando más contacto con la naturaleza, el sentido de comunidad y priman las amenities que permiten aprovechar más esto. 

“Con la pandemia creo que muchos vecinos han redescubierto el valor que tienen los espacios verdes, el aporte que significan para la salud y la calidad de vida. Nos produce alegría el reencuentro de los vecinos con la plaza del barrio, y esperamos que se sostenga más allá de este contexto”, sostiene Carrillo, que adelanta que desde el gobierno ya están pensando en potenciar espacios e, incluso, hay algunas inauguraciones recientes (como el proyecto que sumó 10.000 metros cuadrados en Floresta) donde se amplió la oferta con canchas de fútbol, ping pong y patios de juegos. Con la llegada de los días lindos lo único que queda es salir a disfrutarlos, por supuesto, con barbijo y alcohol en gel en mano.

Imagen principal: Pieter Bouwer para Unsplash

Por:  Eugenia Iglesias.

Compartir

Un comentario

  • Alberto Jorge Farías dice:

    El comentario es bueno, pero hay un error conceptual muy importante. En los barrios de Versailles y Villa Real, si tomamos en cuenta la cantidad de habitantes por m2 o km2 la proporcionalidad de plazas es mayor que los barrios citados como mas favorecidos.

Enviar una respuesta

Recibí las últimas novedades del mercado inmobiliario