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Después de la devastadora pandemia, la tradicional zona de oficinas se reconvierte de la mano de un nuevo proyecto del Gobierno de la Ciudad. La opinión del sector.

Quienes caminen a diario por las calles del microcentro porteño sabrán que ya no se transitan como antes. Si bien es cierto que ya hay movimiento, todavía quedan resabios de los difíciles días de cuarentena, con locales todavía vacíos, persianas bajas y muchos trabajadores de oficina que todavía no retomaron la rutina pre pandemia. Y algunos, probablemente, no la retomen nunca. 

Ya sea por el advenimiento del home office o la tendencia a mirar nuevas zonas (desde el Bajo Belgrano hasta Saavedra) para instalar edificios corporativos, el tradicional centro porteño fue perdiendo su clásica preponderancia. Pero ahora desde el Gobierno de la Ciudad están pensando una serie de programas para revitalizarlo y darle una nueva impronta, ya no tan ligada al trabajo, sino más cercana a lo residencial.

La semana pasada se comunicó la creación del programa “Mudate a Microcentro”, un plan para convertirlo en un barrio para vivir, con espacios públicos de calidad, viviendas y comercios, que apunta a incentivar la oferta y la demanda, en términos urbanos y económicos.

Este prevé una línea de créditos para promover los alquileres y para la adquisición de viviendas reconvertidas dentro del área. Para esto se generará un Fondo Compensatorio que cubrirá la diferencia de valor entre las Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) y la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE). De esta manera, las actualizaciones de la tasa de interés estarán ligadas únicamente a la evolución de los salarios.

Además, para generar más oferta de viviendas, se dispusieron beneficios impositivos para quienes inviertan en proyectos de ampliación, reforma o refacción de inmuebles y que tengan como destino los usos de vivienda o actividades complementarias.

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“Al igual que pasa en otros lugares del mundo, las medidas que está impulsando el Gobierno de la Ciudad son muy bienvenidas por el sector, las vemos con mucho entusiasmo y tenemos la misma expectativa respecto de la posibilidad que el Microcentro se revitalice a raíz de esto. Cuando hay planes de esta naturaleza en general los desarrolladores acompañamos de muy buena gana porque a partir de eso se promueven nuevos proyectos, nuevas inversiones y nuevos negocios así que en ese sentido somos muy positivos respecto de la iniciativa”, resalta Damián Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU).

El proyecto también propone un ajuste normativo en el Código de Edificación -ya aprobado por la Legislatura porteña- que permitirá que se incorporen más unidades con destino vivienda a la zona.

Uno de los puntos del proyecto que miran con especial interés los desarrolladores son los que se pensaron para atraer moradores. Con ese objetivo, el plan incluye beneficios fiscales, con exención de Ingresos Brutos para los inversores: desde 2022 a 2024 se podrá computar como pago a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos un porcentaje del monto invertido en proyectos de reconversión de viviendas con una recuperación de hasta el 70% del dinero invertido. Además, durante ese mismo período estarán exentos del Impuesto sobre los Ingresos Brutos los ingresos derivados de las actividades estratégicas que se desarrollan actualmente dentro del área.

Si bien la iniciativa fue bien recibida en el sector, desde el otro lado todavía se muestran un poco escépticos sobre el impacto real y son prudentes en cuanto a las proyecciones. “Hay que ser un poco más realista en relación a la coyuntura que está atravesando nuestro país, que por supuesto no es muy propenso a grandes inversiones inmobiliarias porque tenemos las cosas macro que están sucediendo vinculadas con la grieta, la inflación, el dólar, las futuras elecciones y las incertidumbres que la Argentina está presentando, y eso hace que muchas de estas iniciativas después a la hora de medir su impacto inmediato uno tenga que ponerle una cuota de pragmatismo y de realismo inevitable”, apunta Tabakman. 

Así y todo, da la bienvenida a la iniciativa: “Las medidas son buenísimas, las apoyamos, pero uno no podría augurar una transformación inmediata y una explosión de inversiones en el área a raíz de estas medidas que tampoco son de shock, es decir, no es que nos están aportando una gigantesca línea de financiamiento a los desarrolladores o a los compradores de unidades, como ocurre en otras partes del mundo”.  “Eso en Argentina no existe. Esas enormes limitaciones que hay en materia de financiamiento son un obstáculo para que este tipo de planes tengan impacto en lo inmediato”, remata

La medida, igualmente, no es aislada. Ya el año pasado se habían anunciado otras, como el incentivo a la creación de residencias universitarias en la zona. Pero, por supuesto, este tipo de cambios llevan tiempo.

“Aun así esperamos que tenga resultados. Que haya desarrolladores que encuentren ahí oportunidades, que pongan en marcha proyectos, que las ventajas impositivas sobre Ingresos Brutos que están planteando algunos las terminen aprovechando, así que estoy seguro que emprendimientos va a haber. Lo que no auguro es una transformación de un día para el otro como hubiera ocurrido si en vez de un país como Argentina esto fuera un país del primer mundo. Pero sin dudas algunos proyectos van a aparecer y estamos viendo en la Cámara que muchos desarrolladores están viendo proyectos para hacer en el área”, concluye Tabakman.

Por: Eugenia Iglesias.

Imagen principal: Sasha Stories para Unsplash

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