Mientras la industria tradicional de hotelería está en jaque por las nuevas ofertas de alquileres temporales, el mundo inmobiliario no se queda atrás y acompaña las tendencias de los viajeros que cada vez más buscan soluciones para sentirse como en casa cuando visitan una ciudad. 

Ya sea para quienes se quedan pocos días porque están de vacaciones, como quienes necesitan un hogar por algunos meses, para los inversionistas es cada vez más tentador montar un departamento con todas las facilidades incluidas y alquilarlo. 

Por eso, incluso los nuevos emprendimientos inmobiliarios se están pensando con opciones de usos más flexibles, que incluyan más zonas comunes y que permitan a los propietarios una mayor cantidad de opciones para usufructuarlo. 

Debido a la pandemia generada por el COVID-19, y tal como ocurrió en el resto del mundo, el 2020 ha sido un año muy malo para el mercado de alquiler temporario, según explica Alejandro Reyser, socio y Director Comercial de RED Real Estate Developers. Pero, enseguida aclara, este año no es parámetro y las expectativas a futuro son buenas: “El alquiler temporario vino para quedarse desde hace ya unos años. Una vez que se reactive el turismo, los alquileres temporarios crecerán a un ritmo aún mayor de lo que lo venían haciendo pre pandemia”

Según Darío Rizzo, fundador y CEO de Alternativa Propiedades, expertos en este tipo de alquileres, los temporarios hoy se ocupan principalmente por público local y, desde hace dos meses, también comenzaron a llegar inquilinos del interior del país como estudiantes o gente que viene por trabajo. A su vez, registraron muchos pedidos de porteños jóvenes que no están queriendo compartir vivienda con gente perteneciente a grupos de riesgo y se están aislando en apartamentos temporarios, lo mismo que estudiantes que se están reubicando o personas que están en procesos de divorcio y necesitan un nuevo hogar transitorio. 

“El turismo va a tardar tiempo en reactivarse porque la gente va a tardar en decidir si viajar a algún lugar y más si es moverse de un país al otro. Pero sí lo que primero se va a reactivar son los estudiantes, muchos de Latinoamérica, que además son un grupo de menor riesgo y los primeros que se van a empezar a mover cuando abran las puertas a todo el mundo, que esperamos sea en enero para poder agarrar el año lectivo”, dice Rizzio y comenta que están ansiosos esperando la vuelta que seguramente llegará con un aluvión de personas que han estado contenidas y no han podido viajar en 2020 o han perdido la escolaridad. En esa línea, ya notan cómo se activó un 50 o 60 por ciento la ocupación. 

Para este segmento, las zonas más buscadas en la Capital Federal, según Rizzo, son Palermo a la cabeza, seguida por Recoleta, en especial por quienes vienen por períodos largos. Aunque, destaca que quienes tienen un presupuesto más ajustado también optan por barrios aledaños, como Villa Crespo o Colegiales. Y quienes vienen por períodos más cortos (como una semana o 15 días) eligen más el centro de la Ciudad. “La zona de Plaza San Martin/Retiro captura no solo el turismo, sino también a los viajeros de negocios que prefieren estar cerca de Catalinas, el microcentro financiero, y a la vez con variadas y buenas alternativas gastronómicas y de fácil accesibilidad, preferentemente para poder llegar caminando”, aporta por su parte Reyser.

Para este tipo de viviendas, los alquileres pueden verse a partir de los $ 30.000, según registran en Alternativa Propiedades, y vienen amueblados y equipados,  con todos los servicios incluidos (luz y gas -consumo promedio-, agua, expensas, Internet y cable).

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Un panorama más flexible

“Efectivamente, con un mundo en constante cambio, pero sobre todo con incertidumbre de cómo se estabilizaran los nuevos formatos de trabajo, coworking o home office, pero también los formatos de vida con la búsqueda del verde, el deseo de muchas personas de tener una casa en las afueras de Buenos Aires y un pied-à-terre en la ciudad, genera la necesidad de ofrecer flexibilidad en los edificios que desarrollamos”, comenta Reyser. 

Así, ejemplifica, hoy alguien toma la decisión de comprar una propiedad para el uso oficinas, pero quizás en unos años uno de sus hijos necesita vivir cerca de su universidad y le viene bien transformarlo en un departamento para vivir. Y viceversa. Y el alquiler temporario, permite generar un ingreso para cubrir gastos o, inclusive, una renta alquilándolos durante las fechas que no está ocupado.

Y hacerlo es sencillo. Reyser asegura que los requerimientos son que esté cien por ciento equipado, no necesariamente como muebles y electrodomésticos de lujo, pero que sean de calidad y robustos. Afirma que es importante que no falte nada y que “el servicio de atención al huésped sea excelente”. “Para eso, hay varios administradores en Buenos Aires que dan un muy buen servicio si es que uno no quiere ocuparse”, puntualiza y explica que no hay ninguna habilitación especial que gestionar, solo no debe estar limitado en el reglamento interno de los edificio.

Por último, Rizzo  detalla que para alquileres de uno a tres meses el proceso es más sencillo, porque se hace bajo un alquiler temporario simple.  Cuando se trata de alquileres de seis meses o un año ya es un contrato con finalidad específica y el inquilino tiene que declarar por qué motivo está alquilando de manera temporaria e, idealmente, tener la capacidad de probarlo.

Imagen principal: Sebastian Davenport-Handley para Unsplash

Por: Maria Eugenia Iglesias.

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