El próximo 31 de enero se vence el DNU que mantiene los valores de marzo previo a la pandemia. Para las inmobiliarias la decisión de una nueva extensión complicaría aún más el mercado locativo que se encuentra con precios más altos y menos oferta.

A poco más de dos semanas de que venza  la segunda prórroga que congela los alquileres, suspende los desalojos  y extiende el plazo de vigencia de los contratos locativos, el mercado comienza a reaccionar. Según los referentes del sector, ya se evidencia una merma en la oferta de propiedades y una suba en los valores de los alquileres.  

“Entendemos que el DNU no puede continuar. El mercado locativo se vio muy afectado el año pasado producto de la pandemia y las medidas que se fueron tomando. El decreto y la nueva ley de alquileres perjudicaron a ambas partes”, describe Daniel Salaya Romera, dueño de la inmobiliaria homónima. Para tener una referencia del efecto del DNU el bróker ejemplifica: “De nuestra sucursal en Recoleta el 20% de los clientes que tenían inmuebles en alquiler decidieron retirarse de este mercado, mientras que en el caso de nuestra sede en Olivos ese número fue del 25%”.

Lo cierto es que, ante la incertidumbre sobre lo que sucederá con el DNU que se decretó al inicio de la pandemia, muchos propietarios postergan la decisión de poner el inmueble en alquiler, esto achicó aún más la oferta del mercado locativo y como consecuencia aumentó el precio de los inmuebles para alquilar. “Con el DNU resolvés el problema de quienes están alquilando, pero no de quienes tienen que ingresar al mercado locativo ya que los valores se dispararon”, explica Salaya Romera.

Según el último informe de Zonaprop, los contratos locativos acumularon una suba del 62% durante el año pasado, se trata de un aumento que estuvo 25 puntos porcentuales por encima de la inflación, que se estima será del 36%, y la mayor suba de los últimos nueve años, desde que se llevan adelante dichas mediciones. La explicación para los especialistas es sencilla: la nueva ley de alquileres y el DNU en medio de la pandemia por el coronavirus generaron una suba de precios abrupta. 

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“No se puede regular al mercado constantemente”, critica al respecto Salaya Romera.  En ese aspecto, Martín Boquete, director de Emprendimientos Toribio Achával, afirma: “El DNU es una intervención estatal de corto plazo en un mercado libre y punto. Esto define la mitad del fenómeno”. Para profundizar en esta idea, el especialista agrega: “La otra mitad se completa con el daño a largo plazo, es decir, ¿qué queda en la memoria de los argentinos? ¿Será esta ¨medida provisoria¨ un pretexto para hacer realidad los sueños populistas? Estas preguntas que los propietarios e inquilinos se hacen cuando un gobierno avanza sobre la propiedad privada, son las que definen el futuro de nuestro país”. Es que la incertidumbre no permite el crecimiento de la economía, ni la posibilidad de inversión, algo que siente de lleno el mercado de bienes raíces.

Ahora bien, el DNU original no congela alquileres, sino que posterga el pago de los ajustes pactados por las partes. “Esto está generando una deuda de los inquilinos con los propietarios que, según el decreto, deberán pagar a partir de febrero. Es decir que los inquilinos están aceptando endeudarse con los propietarios, bajo el supuesto que el futuro económico será mejor”, agrega Boquete.

El bróker coincide con Salaya Romera en que el escenario es complejo y que los cambios ya se evidencian en el mercado. “Hay menos stock de inmuebles en alquiler que pre-pandemia. Se nota una tendencia a volcar departamentos al alquiler temporario como vía de escape a las regulaciones que agreden la propiedad privada. Y hay más inquilinos que desean alquilar por menos tiempo”, resume Boquete.

En septiembre del año pasado, el gobierno decidió extender el decreto 766/2020 hasta el 31 de enero de 2021, por lo que quedaron  suspendidos los desalojos, se extendió el plazo de vigencia de los contratos y se congelaron los precios de los alquileres. Además, en el marco de la emergencia sanitaria por el COVID, las cuotas de los créditos hipotecarios UVA quedaron congeladas con los precios establecidos en marzo del 2020, antes de la llegada de la pandemia al país.

Imagen principal: Isaac Figueroa para Pexels

Por: Belén Fernández

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