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Para los inmobiliarios la reactivación llegará después de las elecciones de noviembre. El fin del home-office y de las restricciones más severas generan que las familias contemplen diversas opciones para las vacaciones 2022.

Las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) generan un parate en muchos sectores de la economía. Esta realidad también impacta en los alquileres para la próxima temporada de verano de casas-quintas, dado que las decisiones suelen postergarse hasta después de noviembre. ¿Qué pasará este año con este nicho? ¿Habrá un nuevo boom de reservas?

“Nosotros alquilamos casas de barrios cerrados en Zona Norte, ahora estamos recibiendo propiedades para tasarlas, pero por ahora no hay mucha oferta ni movimiento”, explica Gustavo Iglesias, dueño de la inmobiliaria Gabriela Iglesias con gran presencia en Nordelta.

Lo cierto es que el clima electoral no ayuda a tomar la iniciativa. “En julio habíamos empezado a recibir consultas y a ofrecer este tipo de unidades para alquileres temporarios, pero en agosto con las elecciones todo el movimiento se detuvo. La gente está expectante a ver qué pasa antes de tomar decisiones”, cuenta Mariana Lamborizio, titular de Lambo Propiedades, firma que se especializa en alquileres temporarios de quintas y casas en barrios cerrados.

El año pasado en donde, como consecuencia de las medidas más restrictivas en el contexto de pandemia, hubo gran demanda de alquileres de casas-quintas no solo para el verano, sino para pasar los meses de calor en lugares al aire libre y con presencia de verde con el beneficio del home-office.

Respecto al contexto actual, la experta dice: “Hoy lo que observamos es que tenemos más oferta que demanda. Eso hizo que los precios se acomodaran hacia abajo y estén similares a lo que fue el año pasado, son en dólares y con valores altos, pero igual que 12 meses atrás”.

Por ejemplo, una casa con cuatro habitaciones en el barrio privado San Francisco ya se comercializa para el mes de enero y los primeros 15 días de febrero a un precio de USD 8400, que incluye expensas, jardinero y piletero.

Una casa similar en un country de Pilar, pero a estrenar, se ofrece por el mes de enero a USD 12.000. “Lo más buscado para el verano son piletas grandes, espacios con verde y ubicaciones destacadas dentro de barrios cerrados reconocidos de zona norte”, describe Lamborizio.

A diferencia del año pasado, hoy la gran mayoría busca alquilar, en promedio, por un mes y no para toda la temporada de verano. “En general, se alquilan por mes, hay demanda para pasar las fiestas”, finaliza Lambo.

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Por otro lado, para Iglesias este año hay menos oferta de casas para alquilar de forma temporaria en los meses de verano. “Muchas se rentaron el año pasado en pandemia por períodos más largos, con contratos anuales o hasta alquileres convencionales, eso hizo que la oferta en stock se redujera”, desarrolla.

En general, muchas de las casas se empiezan a ofrecer desde septiembre y la oferta se agranda con el paso de los meses, sobre todo en enero y febrero, ya que es cuando las familias dueñas de las propiedades también entran de vacaciones y, en muchos casos, desocupan la casa y aprovechan para poner la propiedad en alquiler temporario. Hoy ese mercado también se ve reducido: por las complicaciones de la pandemia, muchos deciden postergar las vacaciones fuera del país.

Lo cierto es que el mercado se reacomoda al nuevo contexto, en palabras de Iglesias: “Hoy la gente puede viajar a Uruguay, Brasil o por el interior del país, descansar en la costa bonaerense o ir a destinos de la Patagonia. Aprendimos a movernos en pandemia, ya se perdió el miedo”.

Imagen principal: Shopify Partners para Burst

Por: Belén Fernández.

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