Con los grandes centros urbanos como foco de la pandemia, los habitantes de las ciudades comenzaron a replantearse su vida en ellas. Además, la fuerte implementación del home office puso sobre la mesa que ya no es necesario vivir cerca del centro, sino que muchos pueden hacer su trabajo desde cualquier lado que cuente con conexión a internet. 

Así, crecieron  primero las consultas de interesados en trasladarse a vivir en coutries y barrios cerrados de los alrededores de la ciudad de Buenos Aires. Pero no solo eso, desde las inmobiliarias del interior del país confirman que se multiplicaron los casos de familias de Capital Federal y Gran Buenos Aires que consultan por un cambio de vida en una nueva provincia. 

Los motivos del cambio son varios. El principal tiene que ver con un nuevo ritmo, menos acelerado y caótico, pero también con una búsqueda de más contacto con la naturaleza y aprovechar que por el mismo dinero que un inquilino accede a un departamento en Capital Federal, tal vez puede conseguir más espacio o acceder a una casa con patio en el interior del país. 

La seguridad es otra de las razones. Mientras que en las grandes urbes crecen los hechos de violencia, las familias están buscando zonas con menores índices delictivos o, incluso, acceder a barrios con seguridad privada que les permitan vivir con mayor tranquilidad. 

Esta tendencia se está viendo mucho en la ciudad de Córdoba y sus alrededores. Macarena Boris, directora de la inmobiliaria Proyecta, dice que las consultas empezaron con fuerza a partir del segundo mes de cuarentena. “La pandemia aceleró esto de valorar las pequeñas cosas y nos consultan buscando un estilo de vida distinto”, explica y cuenta que en Córdoba hay barrios donde se conserva un ritmo de vida más tranquilo, pero igualmente con cercanía a las zonas más comerciales, a la vez de que también hay interés por terrenos a las afueras de la ciudad por quienes buscan la vida en el campo. “Es muy distinto el nivel de aceleración que se vive. Acá hay tiempo para juntarse con amigos o en una hora ya estás en un río”, argumenta.

Estancia La Cunka, Proyecto Inmobiliarias

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La broker dice que hay mucho interés en las zonas del barrio Juniors, Cofico, General Paz o Jardín, donde casas con patio y dos dormitorios se pueden conseguir desde los $ 20.000 o $ 25.000 por mes para alquilar o desde los US$ 40.000 para comprar, también con cochera y pileta, hasta los US$ 120.000. Quienes compran son los que tienen algunos dólares ahorrados, pero también hay muchas familias que primero alquilan para hacer una prueba inicial antes de comprar. 

En Mendoza notan algo similar. Oriana Salas, titular de OpenHouse Inmobiliaria, afirma que el aumento en las consultas llegó de la mano de la cuarentena, en especial por parte de parejas jóvenes o con casos de traslados laborales. 

Para la especialista, muchas de las búsquedas en su provincia van hacia los barrios cerrados, pero también a los departamentos ya amoblados, con la zona de Godoy Cruz como la preferida. La mayoría, dice, buscan alquilar, por lo que los precios de los alquileres subieron a partir de la alta demanda y la inflación. Por ejemplo, una casa en un barrio cerrado puede conseguirse desde $ 50.000 por mes y las ventas parten desde los US$ 60.000 en adelante.  

Con el precio de la construcción en su piso histórico, también hay muchos interesados en comprar terrenos para construir, Boris explica que hay numerosos barrios nuevos en los alrededores de Córdoba que hoy son muy demandados por este perfil de comprador. La broker menciona que, por ejemplo, un lote en el proyecto Estancia La Cunka en Potrero de Garay, en medio de la montaña y con vista al lago, se consigue por US$ 49.000. “Ofrecemos también casas preestablecidas con compra llave en mano y, si querés algo distinto, también aportamos los arquitectos y en seis meses lo tenés listo”.

La experta de Proyecta asegura que las consultas se mantienen firmes y augura que se trata de una tendencia que llegó para quedarse. “La gente empezó a valorar otras cuestiones que, por ahí, en la vorágine del día a día no veían. Estuvimos tan cerca del caos que nos tocó puntos internos que nos llevan a hacer cambios radicales, al menos a la hora de pensar qué vida queremos vivir todos los días”, concluye.

Imagen principal: Proyecta Inmobiliaria

Por: Eugenia Iglesias

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