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En el Día Mundial del Árbol, reconocemos su importancia en el día a día y por qué se elige vivir donde haya mayor presencia de ellos. 

Copas frondosas, el viento que juega entre las hojas y una música que quienes viven rodeados de verde saben valorar. Es como un arrullo en las tardes frías de invierno y la sombra asegurada para los mediodías de enero. Los árboles son un integrante del urbanismo de las ciudades, pero no son uno más. Ellos son capaces de valorizar mucho más una vivienda y hasta un barrio entero. Entonces, en qué zonas de la Ciudad de Buenos Aires se los ve más. 

Sabemos que los árboles ofrecen múltiples beneficios: purifican el aire al absorber el dióxido de carbono, generan sombra y además evitan la contaminación sonora. Pero básicamente a mucha gente le atrae lo paisajístico, el verde que aliviana el paisaje urbano y embellece la ciudad. Además, estos espacios arbolados, cuando son públicos, son pulmones de esparcimiento para niños, para el encuentro con amigos o paseos familiares”, refleja María Inés Kries, gerente comercial de Newland.

¿Dónde encontramos más árboles? Kries enumera los barrios más arbolados: “Belgrano (especialmente la zona de Belgrano R), Palermo, Núñez, Colegiales, Coghlan,  Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Villa Devoto y Villa del Parque, Parque Avellaneda, Liniers y Mataderos”.

Si hacemos un doble clic, veremos que, por ejemplo, “dentro de Palermo Chico, la calle República de la India y la Av. Cerviño son muy buscadas por los árboles. Lo mismo ocurre sobre las Av. del Libertador y Figueroa Alcorta. Son arterias urbanas muy demandadas por su vista abierta y presencia arbolada”, dice Juan Bautista Arnaude, de Arnaude Brokers. 

“También la gente busca las zonas que tienen vista a los parques. Por ejemplo: Plaza Francia, El Rosedal, los bosques de Palermo, entre otros”, opina el bróker Oscar Puebla.

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Desde la altura

Quienes viven en edificios, muchas veces ganan privacidad y verde cuando las copas de los árboles son prácticamente una cortina en sus balcones. Esta presencia a veces puede incluso influir en cómo se aprecia una unidad. “En general, es un valor agregado, que facilita la venta de la propiedad. En mi opinión no aumenta el valor de la propiedad por tener árboles en la zona, pero si es más sencillo defender su valor y encontrar interesados en esas propiedades”, suma Arnaude.

“Tener o no tener mucho verde cerca, eso dependerá de los gustos de los compradores, pero en general es una característica muy bien valorada. Salvo para aquellas personas que experimentan cuadros alérgicos y que seguramente evitarán vivir en calles con plátanos, por ejemplo”, explica Daniel Obetk, gerente Residencial Premium de Interwin.

Eso sí, vivir rodeados de árboles implica tener ciertos cuidados, como “limpiar periódicamente los desagües para que no resulten tapados por las hojas. En algunos casos, en los pisos bajos puede disminuir la luminosidad de los ambientes frente a la ventaja de tamizar las vistas. Pero si son árboles caducos, durante el invierno –la estación con menos luz– al caer sus hojas la luminosidad no se ve tan afectada”, agrega Obetk.

En definitiva, como los expertos coinciden, uno de los elementos que más influye en el precio de las viviendas en barrios privados es la oportunidad de tener árboles, y hasta túneles verdes en sus alrededores. 

“Es un verdadero placer sentir el ruido del viento en las hojas y ese olor a lluvia que aromatiza todos los ambientes de la casa. Sin lugar a dudas, cuánto más cerca de un árbol mejor”, resume Puebla.

Por: Marysol Antón.

Imagen principal: Gentileza Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires: turismo.buenosaires.gob.ar

 

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