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La falta de ventas de inmuebles afecta de lleno al mercado. Hay un parate de nuevas obras, la apuesta está en el segmento Premium de cara al 2023. Sin embargo, en medio de un escenario complejo, los precios siguen siendo convenientes

El sector de real estate atraviesa un momento difícil y el mercado de la construcción no parece escapar a esta realidad. Hoy el clima de incertidumbre pone un freno a las nuevas obras y aquellos desarrolladores grandes que apuestan al rubro lo hacen con nuevos proyectos en la categoría Premium y piensan en una recuperación de cara al año que viene.

Según el último índice que elabora mensualmente el INDEC, el costo de la construcción reportó en el primer mes del año una suba mensual del 3,2% y del 49,2% interanual. Se trata de un número por debajo de la inflación, que durante el periodo enero 2021-enero 2022 arrojó un alza del 50,7%.

Es decir que los costos siguen siendo bajos y todavía edificar es un buen negocio. “La principal traba es que no se venden inmuebles. Hoy hay muy pocas escrituras de compra-venta y en número muy alto de stock disponible, eso genera un freno en las nuevas apuestas”, explica Damián Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y quien también está al mando de la Asociación Argentina de Profesores y Consultores de Real Estate (APPI).

Hoy el sector se ve afectado por las complicaciones para ingresar al país productos importados. En enero los materiales tuvieron un alza de sus precios del 3,2% y la mano de obra subió un 3% según los datos del INDEC.

Hay un importante aumento en lo que significa dólares billetes, en los productos importados. “Esto se da por dos factores: la escasez de los materiales y el grave problema que hay con los container”, remarca Daniel Salaya Romera, dueño de la inmobiliaria homónima.

Lo cierto es que mientras en 2020 un container costaba en promedio USD 3000, hoy vale hasta USD 25.000. “Al rubro de la construcción lo afecta de lleno porque los materiales son grandes, ocupan muchos espacios, es decir que hay que pagar varios container para traer mercadería del exterior”, indica.

A esto se suma un nuevo fenómeno mundial. “La gente quiere vivir mejor, la pandemia potenció las ganas de mudarse hacia espacios más amplios y con presencia de verde. Eso hizo que la demanda a nivel mundial de materiales para la construcción se viera intensificada. Mayor demanda, mayor precio”, agrega Salaya Romera.

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Nuevas medidas

El rubro de la construcción también se ve afectado por las medidas que tomó el gobierno a lo largo de los últimos dos años de pandemia. “A la Ley de Alquileres, que afectó al mercado, se suma ahora el anuncio del revalúo fiscal que lo que hace es posar los ojos de los inversores nuevamente en el exterior”, explica Tabakman.

Hoy los desarrolladores que apuestan a nuevas obras no solo tienen espalda económica para hacerlo, sino que en la mayoría de los casos se apoyan en “convenios entre los dueños de las tierras. En general se hacen trueques con los dueños de los lotes con departamentos a futuro”, agrega el empresario inmobiliario.

Pero la apuesta no está en el presente, sino en el futuro más cercano. “La apuesta está hacia el 2023 cuando se espera un rebote positivo para el sector”, remarca Tabakman.

En ese sentido los nuevos desarrolladores se inclinan para un público ABC1 por dos factores: el primero tiene que ver con la falta de créditos hipotecarios, lo que hace que el mercado se reduzca solo hacia aquellos de mayor poder adquisitivo.

A esto se suma que hoy la rentabilidad que genera un departamento en alquiler es muy baja, por lo que los inversores en ladrillos no parecen estar poniendo el ojo allí. “La apuesta está en el consumidor final, en las unidades más grandes y con amenities premium. Hay que tener en cuenta que cuando empiece el camino de la recuperación, lo primero en levantar cabeza serán los desarrollos de lujo”, concluye Tabakman.

Lo cierto es que el 2022 aún no muestra grandes mejorías, la apuesta estará recién para el 2023 aunque solo para un mercado acotado. “Hasta que no se resuelva el problema macroeconómico y no haya un regreso a la financiación, la situación no mejorará radicalmente”, finaliza.

Por: Belén Fernández.

Imagen principal: Tolu Olubude para Unsplash

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