Por necesidad de aislamiento, en búsqueda de un nuevo espacio alejado de la convivencia familiar, a modo de entrenamiento y como estilo de vida sin ataduras, el alquiler temporal se potencia como una alternativa atractiva ante los ojos de los más jóvenes. 

Frente a la  búsqueda del primer hogar solos, los jóvenes se encuentran con obstáculos no sólo de índole económico, sino también aquellos vinculados con el estilo de vida que chocan con lo que la nueva ley de alquileres dispone: plazos más largos. Cada vez más, estas generaciones eligen alquilar temporalmente, destaca Ariel De Benedetti, socio gerente de at Buenos Aires, quien a su vez reflexiona: “A ese segmento le resulta mucho más sencillo para, por un lado, conocer el barrio y experimentar antes de atarse a un contrato de 3 años y, por el otro, evitar amueblar y acondicionar la propiedad”. En la misma línea Darío Rizzo, CEO de Alternativa Propiedades, define a este rango etario como el perfil ideal para un alquiler de este tipo y asegura que la compra de muebles y la firma de contratos a tres años implica para ellos “atarse a una rutina que no saben si van a tolerar”. 

Ambos especialistas encuentran en las nuevas generaciones preferencias por cambiar de hogar con una frecuencia que los alquileres tradicionales no posibilitan, como así también por llevar una vida nómade: muchas veces, el deseo de viajar se presenta como una prioridad que entra en jaque con el alquiler más largo. A su vez, De Benedetti menciona: “Hay una gran cifra de jóvenes extranjeros o del interior del país que, ante su llegada a Buenos Aires, también optan por un alquiler temporario”. Darío Rizzo, por su parte, destaca que es una generación con hábitos y conductas muy distintas al público de 40 años: no se desvelan por una casa propia a menos que la cultura familiar así lo haya inculcado, dan impronta al hogar totalmente equipado con unos pocos objetos personales y piensan en disfrutar el presente. Él los describe como “habitantes del mundo”.

Este tipo de inmuebles se potenciaron en la cuarentena a partir de la necesidad de aislarse y para evitar complicaciones a convivientes de riesgo debido al COVID-19. Además, según De Benedetti, la demanda se incrementó a partir de las personas que quedaron varadas en Buenos Aires, como así también por parejas que se separaron o dejaron la convivencia temporalmente.  A su vez, Rizzo asegura que tras los efectos de la nueva Ley de Alquileres, los precios de los temporarios se equipararon con los tradicionales y, por ende, el valor dejó de ser un impedimento.

En estos casos e históricamente la búsqueda se orientó a unidades de un ambiente. Sin embargo, el socio gerente de at Buenos Aires analiza un aumento en aquellos inmuebles que cuentan con patios y terrazas en el último tiempo, a partir de las nuevas prioridades que trajo consigo la pandemia. 

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En primera persona

Juliana tiene 21 años y decidió mudarse temporalmente durante la cuarentena a un departamento en Recoleta con su novio para cuidar a sus papás que son personas de riesgo. La elección de la zona no fue al azar, encontró, a diferencia del barrio donde vivía con su familia, un polo gastronómico y gran cantidad de espacios de encuentro al aire libre. Por su parte, Rafael, un estudiante de diseño de 23 años, tenía el deseo de mudarse con un amigo en marzo cuando lo sorprendió la cuarentena. En aquel momento, la mudanza compartida y bajo la modalidad de un alquiler convencional tenía como principal objetivo abaratar los costos. Sin embargo, como le sucedió a todos, los planes tomaron otros rumbos y fue entonces cuando en noviembre, a modo de cambiar de espacio y alejarse del seno familiar, decidió retomar su objetivo, pero esta vez solo y en un departamento amoblado en Palermo. “Estos tres meses me van a permitir conocer esta nueva vida independiente, sin necesidad de entrar en grandes gastos, como por ejemplo, de amoblamiento”, asegura el joven que, por el momento, descartó la idea de firmar un contrato de alquiler por tres años. 

Las zonas más buscadas

Los barrios elegidos tienen que ver con el ritmo que llevan los jóvenes, tienen que ser puntos de encuentro, de fácil acceso, cercanos a las instituciones educativas y con una amplia oferta de entretenimiento y gastronomía. En ese sentido, los más destacados según De Benedetti son Palermo y otras zonas cercanas que comenzaron a explorarse, como Villa Urquiza, San Telmo y Villa Devoto. Por su parte, Rizzo también destaca la zona palermitana y otras menos tradicionales, como Chacarita, Colegiales y Coghlan, dado que hay inmuebles con precios más acotados. 

Requisitos a tener en cuenta

A la hora de contratar una unidad amueblada siempre se realiza un inventario de cada uno de los elementos que se encuentran en el inmueble. Para ingresar se debe pagar un mes de alquiler adelantado y un mes de depósito y, como detalla Rizzo, en el caso de que el contrato sea por un año, se paga aproximadamente un mes de comisión. Es necesario demostrar ingresos y no tener deudas en el Veraz. Asimismo, para aquellos que son extranjeros es necesario manifestar el motivo de residencia en el país.  Conocé más sobre los requisitos acá.

Imagen principal: Andrea Davis para Unsplash

Por: Mora Violante

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